La denuncia sobre espionaje chino en el Perú ocurre cuando se está investigando al presidente por nexos con sospechosos personajes orientales; y en una etapa de incremento exponencial de las inversiones asiáticas en medio de la confrontación de intereses geopolíticos con EE. UU. y la compra de equipos militares. Preocupa la donación de equipos de la marca Nuctech asignados a Palacio de Gobierno, pese a que esa empresa está en la lista negra del Departamento de Comercio norteamericano desde 2020. También están los vehículos donados para APEC de 2024, que actualmente usan los ministros; y hay donaciones de material y software que podrían suministrar información secreta sobre nuestra seguridad.
No se han pasado los controles debidos pese a saberse que el espionaje chino en Latinoamérica opera principalmente a través del Ministerio de Seguridad del Estado – MSS y del Departamento de Inteligencia del Ejército Popular de Liberación – PLA. Ambas agencias se infiltran en la economía, la tecnología y las relaciones diplomáticas. Además, es posible que también se haga espionaje de señales (SIGINT). Desde Cuba, los chinos espían a EE. UU. y lanzan imágenes satelitales de gran alcance (CDAA).
En otros países latinoamericanos hay indicios de espionaje por medio de empresas como Vixen Panda, Aquatic Panda, Earth Alux, Salt Typhoon y Huawei. Informes especializados sugieren un incremento de operaciones de inteligencia estratégica en la región desde 2024, infiltrándose en gobiernos, telecomunicaciones, instalaciones militares y empresas críticas de Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y otros. De hecho, hubo un famoso ataque de telecomunicaciones llamado Salt Typhoon (2024-2025).
China controla activos críticos como el de Chancay, maneja grúas portuarias (ZPMC) y escáneres de carga. Además, administra redes 5G y cámaras de vigilancia. La ley de 2017 obliga a sus empresas a cooperar con el Estado; y se han detectado “comisarías” chinas (para “servicios a la diáspora”) en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Panamá. El MSS recluta colaboradores en ambientes de corrupción, deudas, lujos y chantaje; y hay denuncias que evidencian redes criminales (tráfico de personas, drogas, lavado, minería ilegal) que se intersectan con inteligencia.
Pekín promueve las “Ciudades Seguras”, suministrando hardware y software que facilita la recolección masiva de datos en 35 ciudades latinoamericanas. Entretanto, los ataques de hackers chinos aumentaron un 150 % en 2024, con objetivos en sectores financieros, medios de comunicación e ingeniería en nuestro hemisferio. Por todo esto, es urgente abrir una investigación desde la Dini y el Congreso.
Nota de Redacción: el presente artículo se publicó originalmente en el Dairo Expreso El espionaje chino debe investigarse con urgencia bajo la autoría del prestigiado periodista Hugo Guerra.

