Los escenarios políticos, económicos y sociales están cobrando una especie de apatía conciliadora con el gobierno, las protestas han dejado de tener algún impacto y continuidad hacia fines y objetivos precisos, la carencia de liderazgos es impresionante en medio de la conflictividad que se vive y además, el discurso del gobierno se extiende en las masas ciudadanas con una increíble facilidad. ¿Porqué ocurre esto?
¿Qué extrañas circunstancias engloban el silencio frente al incremento imparable de los precios de los alimentos, combustibles y servicios? ¿Qué apaga las indignaciones de otros tiempos en las micro y pequeñas empresas que siguen ahogadas porque venden menos, no rotan sus productos, se encarecen los insumos y cierran cada día más emprendimientos, por que se vuelven insostenibles financieramente a causa de la inacción del gobierno? ¿Qué va seguir en medio de tantos enredos congresales donde no existe una mayoría gobiernista u opositora y se dispersan opiniones y proyectos en un abanico de incompetencias políticas?
Los analistas y comentaristas que aparecen cotidianamente en los medios de comunicación o son parte de algunos grupos de presión o de poder ven la realidad con ojos de alquiler, no con la profundidad de un análisis independiente, transparente, sin sesgos. Eso, traducir la realidad, explicar lo que sucede y el destino que viene, es parte de este informe de coyuntura.
Tres escenarios que siguen curso imparable: lo nacional, lo regional y lo ciudadano
- Lo nacional: Se enmarca en tres niveles que se descomponen en a. El gobierno del presidente Castillo, b. El Congreso de la República y, c. El partido de gobierno y las izquierdas.
- El gobierno del presidente Castillo: Se trata de una mezcla de dirigentes de extrema izquierda sin ninguna experiencia de gobierno nacional, burócratas de gobiernos regionales con serios cuestionamientos, representantes de la izquierda que fue abrumadoramente rechazada en las urnas (Frente Amplio) y algunos antiguos velasquistas que se han reciclado nuevamente en el aparato estatal. En forma aliada a esa suma de contradicciones, desde la Cancillería se nota también cuadros interesados en otra agenda, con otras intencionalidades.
Veamos lo que otros no ven: No existe un programa o plan de gobierno que los ciudadanos puedan seguir y comparar con el discurso diario, y ya pasamos los cincuenta días de gobierno, pero absolutamente nadie reclama esa ausencia, porque el discurso del “día a día” es el sombrero que usa el presidente o la ropa que emplea su esposa, las ausencias de Castillo cuando “las papas queman” y el silencio largo que lo mantiene escondiéndose de los medios de comunicación.
¿Porqué tantos silencios y porqué la gente habla de esos temas y no del precio de los alimentos, la carencia de trabajo, la critica situación de retroceso financiero de las clases medias, el cierre de empresas o la inacción de lo que se llama oposición?
El soporte del gobierno nacional es generar una estaregia de tres etapas en paralelo: conflicto, caos y revolución, mediante una secuencia, siempre en paralelo.
Para eso tiene tres grupos de ministros que calzan a la perfeccion en cada escenario. Así, el primer ministro es del escalón del conflicto permanente, el de justicia del caos y la ministra de desarrollo e inclusión social y además vice presidenta, encabeza la estrategia hacia la revolución. Al lado de cada uno de ellos se agrupan otros ministros y también congresistas.
La idea es que van corriendo cada uno –insistimos, en paralelo- mientras agudizan lo que se denomina “las contradicciones”, el resentimiento social, la todavía división entre los que admiran o defienden al ex presidente Fujimori y su hija, frente a los que los odian y están en la vereda que va desde la extrema izquierda hasta lo que se denomina los caviares o una moderación de las izquierdas.
Entonces el grupo del conflicto promueve la negación de lo que importa en una democracia (libertad de prensa, relaciones con gobiernos dictatoriales, respeto a las libertades individuales y los derechos de las mujeres), el grupo del caos reniega del ordenamiento legal existencial y avala cualquier manipulación del estado de derecho (Tribunal Constitucional a la medida, Junta Nacional de Justicia como elemento de eliminación de magistrados opositores) y el sector de la revolución es el que impulsa “la nueva constitución”, repetimos, impulsa pero es el objetivo común de consolidación grupal.
Todos ellos coordinan sus acciones públicas y solo en lo necesario, en lo que se refleja como efecto multiplicador se unen, sino siguen su curso de demolición natural.
Lo regional juega un nivel extraño por el momento, ya que nadie reconoce en Castillo a un líder regional (a diferencia de Cerrón, Cáceres Llica, Aduviri, el propio Gregorio Santos y hasta Antauro Humala). A pesar –por ello- de las reuniones en Palacio de gobierno y en el denominado “escondite de Breña”, Castillo no se amolda a los caudillos regionales que apuran sus gestiones de enriquecimiento ilegal, antes de las siguientes elecciones, donde no pueden ser reelectos.
Una prueba de esta tirante relación, es el mensaje ocasional que hace Castillo sobre la corrupción en el país, un discurso que si bien no le da popularidad por ausencia de credibilidad, si le va a permitir en algún momento echar sus lobos a cualquier gobernador regional para señalarlo públicamente.
En resumen, tres grupos en el gobierno, no enfrentados sino dispersos en la estrategia, aglutinados en el objetivo final que es la nueva constitución y la permanencia duradera de estos socios de una izquierda doctrinaria, marxista leninista maoísta “de nuevo frente popular”, un experimento peruano muy peligroso y explosivo.
El Congreso de la República: Paradójico que sea el primer congreso que no tiene ni respaldo, ni rechazo popular, convirtiéndose en un híbrido de culpas y temores, sin liderazgo en su conducción (oportunidad perdida para las mujeres) y con una mesa directiva que no se da cuenta de la realidad, es decir, de ejercer permanentemente su rol de defensa de la Constitución y dedicarse a su mandato imperativo de fiscalización y construccion de leyes. No lo hacen, no lo harán.
El congreso está ausente del debate nacional que debería impulsarse: hambre, desempleo, crisis económica, insostenibilidad financiera de miles de empresas, inseguridad, corrupción e impunidad. Y de la mano, pero no haciéndolo resaltar por encima de la economía y angustia de las familias peruanas, la recomposición del Tribunal Constitucional, fiscalización de la Junta Nacional de Justicia, la ONPE, el JNE y la RENIEC, interpelación ministerial y el abrir procesos de investigación sumaria a los gobiernos regionales. Junto a ello, es inaudito que no se prioricen las leyes que se deben fomentar para que funcione la palabra institucionalidad.
Pero además, no existe una voz de liderazgo, es inaceptable, porque ello revela otro gran abismo en la democracia: la carencia de partidos politicios nacionales, fuertes, organizados, con metodología de trabajo, aceptados por las poblaciones, que sean fuentes de preparación dirigencial y escuelas de formación política. Y también, “enjuiciadores” de los ministros, de los gobernadores regionales, los alcaldes y todas las autoridades públicas que han sido designadas (no elegidos). Como no hay partidos ni gremios activos, no hay “gabinetes en la sombra”, no se conocen expertos “pechando” a los ministros.
Es critica esta situación, porque frente a ello, el gobierno sí tiene un plan político, ideológico, doctrinario, revolucionario. No es un plan de gobierno, es un programa de acciones políticas para sentar y consolidar bases de apoyo popular, comités de defensa, grupos activos de movilización y ellos sí, “pechaje”.
El partido de gobierno y las izquierdas: La organización política denominada “Perú Libre” es un grupo muy bien coordinado, compuesto por unas trescientas personas a nivel nacional, en forma activa, es decir, son cuadros políticos con un ideario y con acciones definidas que llevan a cabo con bastante precisión. El señor Vladimir Cerrón es el principal dirigente, se autodenomina el “jefe de la revolución” y ha creado una especie de culto a la personalidad, que impide a cualquier miembro de su agrupación el contradecirlo o poner en duda sus afirmaciones. Se considera la “encarnación del pueblo, la majestad de la voz andina y olvidada, el precursor de la nueva liberación nacional, popular, camino al socialismo”.
Para ejercer sus actividades, Cerrón cuenta con cuadros de lealtad que van escalando posiciones cercanas a él y obtienen prebendas, encargos y reconocimientos, como viajar a entrenamientos de dirección de masas en Cuba, seminarios y talleres de movilizaciones populares en Venezuela y Nicaragua, intercambio de dirigentes con agrupaciones de extrema izquierda en España, Francia, Suecia y ahora se menciona mucho Irán, y lo más preciado para el, las escuelas de formación de líderes, donde el ahora congresista Bermejo es el alfil más destacado.
Son marxistas leninistas y no lo esconden, porque es en la afirmación de su identidad ideólogica comunista que construyen militantes confesos que van a concientizar masas y escoger cuadros. Son abiertamente marxistas leninistas y usan muy bien el lenguaje de la polémica, con recursos verbales efetivos.
Es decir: un aparato político que se encuentra en la segunda etapa (la primera fue llegar al gobierno a cualquier costo), pero que entiende que formar cuadros es imperativo ante la posibilidad –cierta o incierta, aun es una duda- que la derecha o los que se dicen de centro, tengan más protagonismo y se impongan en debates, entrevistas, polémicas y trascendencia mediatica a los de Perú Libre. Inclusive, que resurgan colectividades políticas de los escombros donde se encuentran (Apra, PPC son los que podrían lograrlo si hicieran una recomposición total, una reinvención).
Perú Libre no tiene cuadros ni dirigentes, contiene agitadores y manipuladores de opinión, es una mezcla de aliados del marxismo leninismo criollo con extremistas (también marxistas leninistas) envueltos en la búsqueda de legalidad y legitimidad.
Lo regional: Es una mezcla de contradicciones donde no existen liderazgos y Castillo teme que sea su peor nube negra, porque con Vizcarra fueron empoderados más allá de lo que correspondía. Castillo considera necesario seguir con los GORE ejecutivos pero eso no impacta y no da resultados.
Es un fantasma político el tema regional, se ha apagado, Cerrón no permite que alguien surga y la mediocridad de todos los gobiernos regionales los condena a ser el reflejo de sus fracasos.
Lo ciudadano: Aquí es complejo describir el fenómeno social que está ocurriendo: silencio, cansancio, ceguera. El detalle en las siguientes anotaciones de percepciones ciudadanas.
¿Cómo se percibe esta maraña de conspiraciones en la ciudadanía?
No la ven, no se fijan en lo que pasa ante sus ojos, se dejan manipular por el binomio medios de comunicación pro gobierno y mensajes dispersos que emiten los representantes politicos (ministros, autoridades diversas, funcionarios públicos, dirigentes el partido). Esos mensajes son peligrosos “tintineos” que tienen secuencia y frecuencia para amoldar las conversaciones, discusiones y polémicas familiares, comentarios entre amigos, diálogos entre ciudadanos En consencuencia, cualquier conversación es desviada automáticamente en su sentido estricto: autómatas programados y no ciudadanos pensantes y actuantes.
Existe un predeterminado montaje, un guión diario y escalonado que se fabrica por un equipo de expertos manipuladores del G-2 de Cuba (el servicio de espionaje, inteligencia y contra inteligencia más capacitado y experimentado de Latinoamérica) quienes llevan más de un año en el país. ¿De qué se trata? De acostumbrar, de direccionar a las personas a reventar las redes sociales y sus conversaciones hablando sobre el “sombrero del presidente”, “la ropa o el vestido de la primera dama”, “las frases incoherentes de Castillo”, “las expresiones del primer ministro”, “la posición radical de Bermejo” y “la agresividad de Dina Boluarte”.
Esa mezcla de sinrazones (hablar a cada momento de las inconsistencias e incongruencias, de lo folklórico y paradójico) la ha comprado el sector medio y medio alto de la chismosa sociedad limeña, tanto como el de las que corresponde a las “civilizadas” ciudades capitales de regiones. Así, todos los días y a cada momento –ese es el término que se repite- se sigue gratuitamente lo que la manipulación de las conciencias quiere y se deja de lado lo realmente importante: desempleo, hambre, miseria, angustias crecientes, emigración desesperada, incrementos de precios, delincuencia desbordante…
Entonces se logra los objetivos que se esconden detrás del gobierno y que son la escencia de la política actual:
- Copar progresivamente el control del aparato estatal.
- Construir redes de colectivos aparentemente independientes.
- Fabricar una prensa “nueva” que muestre una absoluta lealtad.
- Financiar medios en regiones (principalmente radioemisoras).
- Confundir a los empresarios y gremios con un Castillo “parecido” a Humala.
- Parar todo tipo de protestas (paros, huelgas y movilizaciones) o dominar aparentes resoluciones de conflictos usando recursos públicos.
- Modificar las acciones de la Dirección de Inteligencia convirtiéndola en un símil del G-2 cubano para organizar Comités de cuadra y acciones de represión no identificables contra cualquier grupo opositor, sobretodo de las redes sociales.
- Cansar y aburrir a la sociedad, mientras se avanza rápidamente en el poder.
- Sembrar la organización política Perú Libre y por lo menos cinco estructuras políticas de apoyo para aplicar la estrategia “dispersión de fuerzas para confundir, y acumulación de fuerzas para golpear”.
Con esta suma de acciones y la consecuente planificación en paralelo, viene la convocatoria a la Asamblea Popular Constituyente, con lo cual, lograrán legitimar y legalizar las acciones del gobierno y sus aliados definitivamente.
Frente a esa conjunción de esfuerzos (manipulación, conspiración) que van asumiendo como etapas y responsabilidades (Gobierno de tres espadas, Congreso como olla de resonancia y partido como fuente de cuadros y militantes activos) no existe oposición, sino múltiples confusos y conversos, manipuladores y aprovechadores de la buena voluntad y la desesperación de quienes ven lo que ocurre, pero no tienen fuerza para comunicarlo y entonces se hacen marchas y protestas que debieron ser diarias (hasta la victoria) y no de fin de semana (permitiendo respirar al gobierno y sus aliados).
El capítulo de setiembre no está cerrado, los jugadores son suplentes, aun no entran los titulares, menos los expertos, y eso, no lo ve la “oposición”.
Imagen referencial, en las redes sociales