Con odio no se construye, eso no lo aprenden los de las izquierdas del resentimiento, en cuyas fábricas de violencia no existen otras posibilidades de construir, sino de destruir, arrasar, golpear e intimidar. Es una secuencia natural que del odio despiadado que llevan en sus venas los comunistas, esos que ahora se hacen llamar progresistas o dirigentes populares, no salga nada bueno.
Un ejemplo de esas desparramadas de odios, son los caviares por un lado y los “patria roja y perulibre” en el lado opuesto de la misma cáscara del comunismo (porque son el chavismo, socialismo, ambientalismo, frentes amplios, buen vivir, arbolitos, etc.). En ambos y variados bandos de la misma esquina, donde entre ellos se paran disputando y gastando las colectas y asaltos, jamás se ponen de acuerdo en una agenda de participación política, sin antes haber disputado el control de sucio billete que viene de otras fuentes más oscuras aún, como la minería ilegal (en realidad, debería denominarse a ese delito “extracción ilegal de minerales”).
Pero no es solamente tan complicado “enredo de iguales” el que pulveriza a las izquierdas para no ser jamás un Frente Unico o tal vez la añorada “izquierda unida” que alguna vez se esforzó Alfonso Barrantes en construir efímeramente, sino que los malos acompañamientos con la prensa del alquiler y los caviares, esa rara imitación de oligarquía pecetera de la política (mezcla de académicos secundones y profesionales de muy mala formación), les llevó a dinamitar aún más lo que siempre ha estado dividido.
Tanto es así, que de la suma de “propuestas y acciones”, quisieron hacer de las ‘Tomas de Lima’ eventos de significado y recuerdo -que penetre en la mente de nuevos militantes-, siendo simplemente las malas tardes de cada mes y de cada año, las pésimas jornadas de los mismos de siempre, buscando a los que diciéndose líderes, son los ausentes de siempre, también.
No entienden, no aprenden: con fracasos y fracasados, no se congregan activistas. Con ladrones y con mentirosos y mentirosas, no se hace escuela política.