Los debates presidenciales eran en cierta forma una gran reunión donde las propuestas y las ideas ocupaban los titulares de los medios al día siguiente, porque simbolizaban iniciativas, propuestas y esfuerzos para darle al país mejores rumbos hacia el progreso y el desarrollo. Así, uno veía en distintos momentos de la historia a Fernando Belaúnde, Luis Bedoya Reyes, Armando Villanueva del Campo, Alfonso Barrantes, Alan García, Lourdes Flores y una lista selecta de “elegidos por sus partidos, al servicio del país”. Hoy en cambio, la cantidad de prontuariados y sinvergüenzas se sobrepone a las excepciones.
Muy pocos peruanos con sentido común y capacidad, talentos y preparación, con equipos de gentes dispuestas a entregar lo mejor de cada uno y hacerlo en conjunto para reconstruir los caminos que el Perú necesita seguir en una secuencia de objetivos que nos ayuden a tener resultados en favor de todos. Sin embargo, eso ya no se ve en la mayoría -casi totalidad- de las propuestas partidarias, de los afanes políticos. Y no se trata de que los candidatos sean profesionales, tengan maestrías o doctorados, no. Se trata de que sean honestos y honrados, nada más que eso, pero son escasísimos los de la lista colgada para elegir.
Dentro de toda esa mezcla de estrafalarios y decadentes, los de las izquierdas, que van desde el clásico caviar de moda, pasando por los progres en abundancia solitaria, se llega a los extremistas y pro subversión que maldicen su propio momento, ya que gracias a Dios, la mancha del odio se encuentra muy dividida y eso, nos está dando un nuevo concepto para los violentos: las izquierdas del odio hoy son los peruanos que no queremos que sigan destruyendo la Vida, la Familia, el matrimonio, la Patria y nuestra Bandera.
Por eso el castigo debe ser fuerte: votemos por las opciones de la Democracia y la Libertad, con sus matices, que deben tener también soporte en el Congreso de la República. Es decir, voto en línea: si es por Fuerza Popular y Keiko Fujimori marca en cada recuadro la letra “K”. Si es por Rafael López Aliaga y Renovación Popular, marca en cada recuadro la letra “R”.
Frente a las izquierdas del odio, que no tienen espacio en el pensamiento, carecen de ideas y propuestas, que son lo más absurdo que se ha visto y escuchado en la historia, hagamos del Voto ciudadano un castigo a los odiadores, a los extremistas y violentos y por otro lado, hagamos del Voto un reconocimiento permanente a la lucha por una mejor Democracia, por una mayor Libertad, encarnada en los que son ahora, símbolo de esa gran propuesta: Rafael y Keiko.
Izquierda nunca más, terrorismo nunca más.

