Los tiempos están cambiado aceleradamente desde que los ciudadanos, cansados de ser espectadores de los desastrozos gobiernos de las izquierdas bipolares, las izquierdas del odio, se levantaron una mañana diciendo ¡Basta! y empredieron la batalla cultural y la lucha de argumentos contra la ignorancia de los que se acostumbraron a vivir de nuestros impuestos, invadiendo los gobiernos locales, gobiernos regionales, ministerios y cuanta entidad pública existe y desde las cuales, se crearon más de un millón de plazas laborales improductivas que nos cuestan las medicinas, alimentos y libros que los más pobres nunca reciben.
Hoy es una moda en extinción eso de ser izquierdista, eso de poner cara de intelectual, eso de estar sucio y presentarse desgreñado, con un olor a ignorancia pestilente. Ya no es atractivo para los más jóvenes que alguien se haga el heroico y luchador, porque las redes sociales los descubren en sus mentiras y escándalos, en sus aberraciones y miserias.
Así, han sido descubiertos decenas y miles de mentirosos “sindicalistas” y “dirigentes” del comunismo que se visten con nombres como progre, ambientalista, luchador social y mil caras de falsedades. Ya no les funcionan a los de las izquierdas bipolares los múltiples DNI (documentos de negación izquierdista) que usaban en cada proceso electoral para ponerse el título de “pueblo en marcha”, “fuerza social” y cuanta marca comercial se les ocurría para engañar a los votantes.
La Libertad ha resistido y las democracias se están aguantando desde su fragilidad para renacer, para levantarse sin perder los valores y principios que la inspiran.
Nosotros en Minuto Digital seguimos dando la pelea, incansablemente, cada vez con más amigos en la ruta de la entrega y la resistencia, como ocurre en Argentina con el León Milei, como ocurre en Chile con el gran José Antonio Kast, como ocurre en Brasil con las fuerzas de Bolsonaro, como tiene que pasar aquí en el Perú, con los patriotas que sólo tenemos una Bandera, la rojiblanca invencible.
La izquierda bipolar nos tiene miedo, la estamos extinguiendo.