Muchas veces los seres humanos se enfrascan en discusiones amparando sus argumentos en las leyes existentes y cuando vemos sus conductas y actitudes, nos damos cuenta que todo es una hipocresía.
Están en una guerra de acusaciones y de mentiras tratando de salir airosos porque la “ley” los ampara.
La ley es una disposición razonable encaminada al bien común y promulgada por las autoridades competentes. Las leyes son para las personas y no las personas para las leyes.
Las leyes sirven para la administración de la justicia y la justicia es una virtud que consiste en la constante voluntad de darle a cada uno lo suyo.
Si las leyes son para las personas, éstas son las que utilizan las leyes, y por lo tanto se requiere tener una conciencia recta y verdadera, que responda al bien, a la honestidad y a la verdad.
El mal uso de las leyes
Coger las leyes para justificar las componendas dándoles un enfoque para defenderse y derrotar al otro, es un empleo burdo y sucio que puede llevar a perjudicar a muchas personas y a toda una sociedad.
El bisturí y las normas médicas deben ser manejadas por un especialista, que usa esos instrumentos para lograr la salud del paciente; cualquiera no puede meterse en tan grave responsabilidad. Lo mismo con las normas e instrumentos de un avión.
Asistimos hoy a un espectáculo degradante y grotesco de “especialistas” que juegan con las leyes para ganar contiendas sin tener en cuenta la virtud de la justicia, el bien de las personas y de la sociedad.
Con la ley a “secas” se puede hacer mucho daño. Toda persona debe ser honesta y para eso tiene una conciencia y ésta debe apuntar al bien, a lo que es correcto y honrado.
Idoneidad de las personas
Cada persona tiene un recorrido, un itinerario o una hoja de vida. Nada puede escapar de los que se ha hecho o vivido en el pasado.
A un gran pecador se le puede perdonar si está totalmente arrepentido de lo que hizo, pero si no está arrepentido no se puede contar con él de ninguna manera.
Se debe vivir siempre de acuerdo a la verdad, a la sinceridad y a la honradez. Todo debe quedar claro y transparente.
Que las “leyes” no amparen a los corruptos para que sigan siendo corruptos.
Que las leyes amparen a las personas para que sean buenas y persigan el bien de todos.
Para tener en cuenta:
“El principio de legalidad es todo acto emanado de los Poderes Públicos deben de estar regidos por el ordenamiento jurídico del Estado y no por la voluntad de los individuos. El principio de legalidad emerge del Derecho Administrativo ya que limita el Estado en virtud de que sus actuaciones deben estar sometidas en el marco legal, es decir, la ley debe prevalecer sobre el interés individual, arbitrariedad del Poder Ejecutivo y Poder Judicial, abuso de poder e inseguridad jurídica” (Diccionario).
“Leguleyada es aplicar leyes incorrectamente, de manera injusta o para beneficio de quien las aplica. Injusticia2 (Jergozo).
“Leguleyada también es la aplicación o tratamiento torpe o inhábil de las leyes o el derecho. || Acción o procedimiento amañado o de mala fe al que el abogado recurre durante el proceso. || Extensión o enredo de un proceso con base en argucias” (Poder Judicial de Costa Rica).