En artículo anterior señalé como la Generación Z salió a declarar el coma en que cayó la Economía Moral de la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras que en octubre con una crónica más económica informé que confiaba en que la Generación Z Argentina, contribuiría al triunfo de Milei porque valoran, más que nadie, que el equipo de Milei fuera capaz de cumplir su promesa de esperanza para los que ganan en pesos. Porque la Z completa vive en pesos. En la América Morena viven en las monedas de sus países. Los dólares, solo los huelen de vez en cuando, más seguido en los países con estabilidad macroeconómica.
Por ello, no perdamos de vista a Venezuela. Porque en estos momentos, la Z venezolana, está expectante, más que nadie, porque ellos son los que cargarán el peso de sacar a su país, porque no serán los ahijados o sobrinos de Nicolás, Vladimir, Delcy o Diosdado, esos irán presos. La Z venezolana es la primera que estará pactando con Trump y sus “super héroes”. Me refiero a Christi Noem, Pam Bondi, Pete Hegseth, Marco Rubio y Scott Bessent. Lo digo porque estuve cara a cara con la Z venezolana en la OEA. Compartimos tristeza por el resultado de la batalla diplomática contra Maduro, lo mismo que hoy me alegra verlos sonreír, junto a María Corina luego de su viaje a Oslo. Ojo custodiada por una flota organizada desde Virginia.
Lo que me ha enseñado la Z. Porque mis hijos son de ella. Es que, en la era digital, tú no puedes ser diferente a quien eres en realidad. Tu huella digital tiene que ser tal cual eres. Esa es la pureza de la Z, su autenticidad, los de la Z detestan la hipocresía y traición disimulada, te reciben para confrontarte y aceptan la experiencia, mientras que seas autentico. En la queja, toleran. No sienten miedo por el futuro. Se saben capaces, no solo de pagar la renta; sino de hacer frente a la enfermedad y el dolor.
La Z no se come el cuento de los medios activistas de comunicación, ni en Estados Unidos ni en ninguno de los países del continente. No siguen a los corsarios mediáticos que quieren poner narrativas en su mente. Cuando digo corsarios mediáticos, me refiero a los medios que viven de impuestos de sus gobiernos, Patente de corso moderna para seguir escribiendo y hablando en español o inglés y querer imponer cuentos. Pero no importa, porque nunca siguieron a la Voz de América que habló en 48 idiomas y durante 70 años a los “pre Z”.
La Z está en busca de sus oportunidades. Las reclama. Pero sobre todo se compromete en alianzas para ello. La Z latina es el grupo poblacional entre los 18 y 29 años conectados al internet y redes sociales desde su nacimiento. Bilingüe. Diré que multilingüe gracias a la IA. En lo económico, la Z no quiere cortes de impuestos, quiere cortes de gastos, porque saben que pagan impuestos; y que aún, con menores impuestos, tendrá que pagar las deudas de lo que gobiernos gasten.
La Z sabe que tiene que obtener un trabajo, para subsistir; y, emprender, para crecer. Por lo que quiere libre empresa. Que no le estorben. Menos con una deformada regulación, como la de hoy. Llenas de licencias, pero carente de certezas. Eso está en sus planes. Porque la Generación Z tiene sensibilidad, pero no deja de ser, por, sobre todo, pragmática.
La Z gusta de un legítimo gasto. A priori, no está a favor ni en contra, de un estado pequeño. Está en contra del sobre peso, de la inconsistencia y de cargar con el envejecimiento. No dudo que apenas le presentemos soluciones creativas se anime a apoyarlas. Si le presentamos a Shumpeter lo amará. Mientras tanto, en lo económico será: anti-impuesto, anti-despilfarro, anti centralista, anti entreguista, anti incapaz.
Termino estas líneas con dos importantes observaciones. La primera que esta semana en reunión de gabinete hemos escuchado mensaje directo desde un alma hispana. Porque el secretario Marco Rubio, líder del departamento de estado, señaló que el liderazgo del presidente Trump ha logrado en menos de un año la transformación de las alianzas en todo el mundo, poniendo a América Primero, algo que nadie ha logrado desde el final de la segunda guerra mundial con el propósito que cada uno de los países del mundo hagan lo mismo, es decir que cada uno de los países, ponga a su país primero; y a sus ciudadanos, primero, para que puedan ser más fuertes, más prósperos, y más seguros.
Lo segundo que observó que la Z, en los Estados Unidos, no acepta que le digan que es “privilegiada” porque te responde recordándote directamente que trabaja desde muy joven; y que, llegó a tener tres empleos. Sabe que la “affordabilidad” viene de mayores ingresos reales, no de luchar contra la inflación, ni que proviene de una inclusión que discrimina, por el color de piel, religión, sexo o incluso lo que hicieron antepasados. Para ellos, la deslealtad no cambia de acuerdo con el color de tu piel y la del otro. Sino con el desamor a lo tuyo. A ti mismo, a tu autenticidad.
#MarcoRubio #Gen Z #LatinZ #LuisZolla

