El Perú se encuentra en una interminable encrucijada en la que los principales actores políticos, gremios, colegios profesionales e instituciones de la sociedad civil no asumen una actitud constante en defensa de la Libertad y la Democracia, con la fuerza que permite nuestra Constitución política.
Somos una nación de espectadores, antes que de ciudadanos involucrados en la solución de los problemas que nos agobian, principalmente los que nacen de la ausencia de un gobierno responsable y bien constituído.
Pero ¿Cómo pasar de espectador a participante, si cada voz discrepante es agredida por una extraña alianza de operadores políticos desde los medios de comunicación que se alquilan al poder de turno, ya sea mediante programas de televisión, radio o en noticias y columnas de opinión en los periódicos?
Y además, a ello se suma una masiva fuerza de operadores virtuales que usan dos vías de acción: formalmente constituyen cuentas y hasta empresas de comunicaciones, relaciones públicas y periodismo que atacan cobardemente, filtran la privacidad de las personas, usan ilegalmente los servicios de inteligencia y hasta buscan formas de chantaje y extorsión o, en otro extremo, generan miles de cuentas fantasmas que van rotando en sus destinos de ataques, usando todo tipo de lenguajes ofensivos y amenazantes.
Uno piensa, ¿Así me meto en política? ¿Así puedo participar en las redes sociales?
La realidad se enfrenta a su vez con la dispersión de las voces ciudadanas que no encuentran líderes sostenibles, que representen mensajes de transparencia, honestidad y conducción hacia objetivos comunes que liberen al país del drama de la hora actual.
En esa coyuntura ampliada, se convocan marchas pacíficas donde los escenarios muchas veces son atrapados por protagonistas de un viejo discurso que no une, al contrario, son plataformas donde se lanzan palabras que generan dudas e impulsan rostros que revelan antagonismos. Esa, no es en consecuencia la vereda de la Libertad.
Unido a ese penoso desconcierto, se suman gentes de alquiler o de provecho propio, así ocurre, así está ocurriendo. Y esas gentes de inusitada aparición en la arena de la figuración, no representan nada para el debate político tan necesario, ni para la protesta ciudadana, tan exigida. Son panfletarios, gritones de set de televisión, maquillados personajes de un momento, sin palabra, sin voz, sin ideas, sin propuestas, sin argumentos.
Los ciudadanos y sus familias asisten ocasionalmente a marchas y plantones, pero no marchan ni se plantan con el ambiente de ausencias de liderazgos hacia objetivos comunes, repito esa frase por que es necesario hacerlo, ya que los nuevos artistas de la escena política quieren usar la movilización popular para sus propios fines en la siguiente elección, eso cualquiera puede corroborarlo al extremo que algunos que no lograron nada en el anterior proceso electoral, se desesperan por algún cargo para las siguientes elecciones municipales y regionales.
Líderes no tenemos, o tal vez sólo los tengamos apagados y son muchísimos, pero se trata de apoyar los rostros y las voces que representen a su vez, las caras y esperanzas de todos. Buscamos gentes honestas, ciudadanos que trabajen, que cuiden a sus familias, que no roben ni mientan y que por eso, no desean mezclarse con esos que se suben a estrados y tabladillos como si fueran la encarnación de lo correcto, cuando no lo son, no lo han sido, ni lo serán jamas. Entonces, la repulsión de la multitud al descubrir la ausencia de liderazgos se hace tangible en la siguiente marcha, reduciendo su aforo significativamente.
¿No hay partidos que quieren ser la representación de los ciudadanos? ¿No existen personas de buena voluntad dispuestas a dar de sí, antes que a recibir para sí mismos con una desesperación que asombra?
Estamos en medio de pillos, sanguijuelas y mercantilistas –por un lado-, y mercenarios, delincuentes y mermeleros en la otra trinchera. Fortalezcamos entonces el limpio medio y no caigamos en las zanjas de la podredumbre que nos acecha.
Lamento dudar de los que se creen mucho y no dan nada de ejemplo, pero asquea verlos estirar siempre la mano y abrir los bolsillos para pedir de todo y financiar su próxima elección, cuando estamos -repito- en medio de la oscuridad del comunismo que avanza como ellos saben hacerlo, mientras nos siguen cerrando las cortinas para ocultar el sol de la Libertad.
Nuestra tarea es #VacanciaYa y no #BolsilloMás