Todos los delitos que uno podría imaginar que jamás se cometerían en “el palacio legislativo”, llegan a producirse a vista, aplauso y reconocimiento de impunidad en el Congreso de la República del Perú… y no pasa nada, salvo un par de días con algo así como denuncias -que no lo son- en cada noticiero de la televisión, algún programa de radio y la portada pequeña de un diario o dos, y posiblemente una semana a lo maximo en las redes sociales comentando unos cuantos ciudadanos y el panorama del olvido, sigue con absoluta desfachatez, porque se trata ‘del Congreso’, la casa de la impunidad que ahora quiere otra vez gozar de inmunidad.
Y vean la hipocresía de sus integrantes, de todos los partidos, grupos, bancadas y mini grupos: “hablamos de delitos de función, no de delitos comunes”, “no pueden castigarnos por nuestros votos y opinión”, “lo que pedimos es que respeten la institución que es la base legal de la sociedad”
Inmunidad parlamentaria para los ya saben cubrirse en sus delitos y no les pasa nada: más de diez mocha sueldos engrosando sus billeteras, acosadores de trabajadoras y contratistas de abusadores de menores de edad, expertos en malversación de recursos públicos, hermeneúticos del cohecho, compra inmuebles con lavado de activos, encubridores de escándalos, socios del crimen, justificadores de votos absurdos y de votos cobardes “en abstención”. Ellos, ellas quieren “inmunidad que en realidad es impunidad.
¿Y porqué esa angustia repentina de la inmunidad/impunidad?
Porque están calculando que la presidente se tiene que ir pronto o muy pronto, que no llega hasta el año 2026 y se van a activar con urgencia las candidaturas al nuevo Senado y la nueva Cámara de Diputados, o a los gobiernos regionales que dilapidan recursos y producen nuevos millonarios en provincias que nadie audita en sus riquezas obtenidas “en el abnegado servicio público” del delito, del robo.
Los otorongos, los congresistas y las congresistas -como les gusta que les digan- se creen iluminados y están apostando a su tinka política, sin haber comprado boleto. Piensan delante de su espejo de maldad que uno de ellos o de ellas, podría ser el reemplazo de Boluarte si es vacada o renuncia frente a tantos escándalos, delitos y crímenes que sigue acumulando. Creen, elucubran los otorongos que podrían ser casi como Paniagua o Sagasti y chuntarla, ser “presidentes” aunque sea hasta el 2026 y así tener una placa de bronce en la plaza de su pueblo y asegurarse unos milloncitos para el futuro quie se viene sin auspicios y con denuncias severas.
Inmunidad inmunda, impunidad permanente.