No existe ni una sola justificación que se vuelva válida, cuando la Constitución Política del Perú es taxativa en los deberes y responsabilidades de los funcionarios públicos, tanto los elegidos como los nombrados o aquellos que siguen alguna especie de línea de carrera.
Sin embargo, el poder ejecutivo, es decir el gobierno, es decir los ministros, idearon una Ley a la medida del desconocimiento de la Constitución y para darle validez o eso que se llama “legitimidad”, se contó con el mayoritario respaldo del Congreso de la República y las públicas justificaciones de una increíble tropa de juristas escogidos como asesores presidenciales constitucionales (algunos de los cuales han recibido agradecimientos posteriores, siendo nombrados en altos cargos públicos aquí y en el exterior).
Así se maneja el país queridos lectores, pagando bajo y sobre la mesa, mediante componendas entre el Congreso y los ministerios más sus ministros. Pero vayamos a lo nuestro ¿Han visto ustedes que los viajes de la señora presidente, con su oficina presencial en forma virtual, tiene condimentos de los cuales no se ha hablado hasta el momento? Vamos a señalarlos al vuelo.
Primero, hasta el momento van más de veinte trajes hechos especialmente para ella y cuyos costos son bastante elevados si además incluyen sacos, bordados y diseños especiales. Añadido a ello, los zapatos, uno por traje o vestido (y no se repiten en dos ocasiones). Las blusas, carteras, bolsos (que los usa poco pero los ordenaron incluir en el gasto), los obsequios (¿serán vía donaciones? también se registran por si acaso), los auspicios para una que otra “conferencia” (¿los ha pagado el Estado peruano o algun donante metido como gestor de inversiones y finanzas? hay fotos). Se debe sumar el desplazamiento de personal de consulados y oficinas, por ejemplo desde Washington, D.C., Miami y Los Angeles hacia Nueva York, a la ONU, para hacer montón seguramente, pero es un maltrato inaceptable. ¿No fue así?
Lo mismo en cada viaje: ropa nueva y trajes y vestidos de diseño, zapatos y carteras para “ella”, ¿se paga también los perfumes Chanel, Dior, Louis Vuitton o Givenchy, maquilladoras, asistente físico? ¿Hasta donde y desde dónde va el dispendio? ¿Qué pliego presupuestal incluye la ropa, perfumes, diseñadores y todo el servicio complementario? ¿El ministerio de cultura? ¿El MIDIS?
Les vamos a dar más de una sorpresa próximamente; por ahora planteamos estas preguntas para que vayan cotejando con las fotos y videos de los viajes de Doña Dina, que parecería seguir el camino de lujos y exquisiteces -bastante guachafas por cierto-, de Imelda Marcos.