El Perú se está desbarrancando en una peligrosa crisis de gobernabilidad y hoy, este jueves, será crucial. O se devuelve sentido a la democracia, o la pesadilla comunista terminará por imponerse.
En menos de un mes de mando, con 46% de impopularidad el ilegítimo gobierno de Castillo ha agudizado las contradicciones económicas, institucionales, políticas y militares hasta un nivel intolerable.
La devaluación monetaria y la inflación están golpeando duramente al pueblo y al empresariado; sin embargo se anuncia la quema de divisas en absurdos bonos populistas. La inversión extranjera se sigue contrayendo, y las calificadoras internacionales se aprestan a declararnos en rojo, con lo cual el costo del crédito productivo se hará inmanejable.
Institucionalmente Castillo ha provocado el enfrentamiento con la Marina de Guerra; está atentando contra la Dircote; y aunque ha debido destituir al asesino Béjar en la Cancillería, persiste en devolvernos al proyecto fallido de Unasur mientras cuestiona los TLC desalentando las exportaciones.
Militarmente se ha descabezado a las FF.AA., pero ninguna garantía tiene Castillo de que los nuevos mandos apoyarán el retiro de efectivos del Vraem, donde se están preparando las condiciones para consolidar un narcoestado.
Socialmente hay un enfrentamiento abierto con la prensa independiente, que no se lima con precipitados encuentros palaciegos. En paralelo la calle está caliente, miles de ciudadanos marchan y protestan incensantemente en el norte, centro y sur del Perú reclamando la vacancia por ilegitimidad. Además se anuncia un paro nacional.
En estas condiciones el Gabinete Bellido se presentará hoy en el hemiciclo con varios ministros cuestionados por inmorales y tener nexos con Sendero Luminoso y el MRTA. Por lógica debería ser imposible que se le dé la confianza; pero a falta de unos ocho votos, estratégicamente es factible que se opte por la interpelación fragmentada. En todo caso más allá de la fórmula final solo la cobardía y la traición podrían darle apoyo abierto al Gobierno.
¿Qué vendrá después? Hay tres posibilidades principales: se cambia sustancialmente el Gabinete y se moderan las políticas públicas; el régimen se endurece y pasa a la represión comenzando por el pretexto de la cuarentena total en septiembre; o el Congreso debidamente articulado con las masas desplazadas en la calle declara la vacancia presidencial.
Lo que comienza mal termina mal. Castillo ha comenzado pésimo y día tras día demuestra ilegitimidad, incapacidad y carencia de equipo. Por tanto él será responsable de su propia caída o del desastre comunista y la violencia nacional.
Nota de redacción: Hugo Guerra, Recoletano, Sanmarquino, escribe en el Diario Expreso, donde publicó originalmente este articulo bajo el titulo de “En vísperas de la gran confrontación”
Ilustración referencial para mostrar, Galia Caren LA CONFRONTACION (2017)