Desde 1991 se inició un periodo de cambios en el orden mundial y en Europa. La Unión Europea intentó hegemonizar el espacio post-soviético, pero su capacidad militar siguió subordinada a la alianza militar trasatlántica; Rusia adoptó una estrategia revisionista. La crisis de 2007-2008 alteraron el equilibrio económico mundial debido al ascenso de China y al declive relativo de Estados Unidos como líder mundial. Además, propició un periodo de inestabilidad caracterizado por movimientos antiglobalización y la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos con una agenda que busca restablecer la economía estadounidense y con una estrategia revisionista del orden mundial.
En el Perú el gobierno de Alberto Fujimori entraba en su segundo año. Las primeras medidas de su gobierno estaban dirigidas a controlar la inflación y lo fue consiguiendo poco a poco. En cambio el flagelo del terrorismo continuaba causando estragos en el país. Se tuvieron varias estrategias para eliminar este problema, pero no todo salió bien. Se cometieron errores con costos de vidas humanas.
La noche del 3 de noviembre de 1991 se llevaba a cabo una pollada en el primer piso del inmueble ubicado en el Jirón Huanta N.º 840, en el cercado de Lima, para conseguir fondos y reparar ese edificio. Aproximadamente, a las 11:30, seis individuos armados y encapuchados entraron al edificio luego de bajar de dos vehículos.
Los atacantes cubrieron sus rostros con pasamontañas y ordenaron a los asistentes de la reunión a tenderse en el piso, donde les dispararon matando a 16 de ellos e hiriendo a otras cuatro personas. Luego, los atacantes salieron en dos vehículos.
Las investigaciones judiciales y los reportajes de la prensa revelaron que los que dispararon trabajaban para la inteligencia militar; habían sido miembros del Grupo Colina (para militar) que era ya conocido por perpetrar un programa antiterrorista. Se verificó luego que los atacantes buscaban atacar una reunión de subversivos senderistas que en realidad tuvo lugar en el segundo piso del inmueble (mientras que la pollada y el ataque se llevaba a cabo en el primer piso). Fue un error garrafal que luego les costó caro a los integrantes del grupo Colina y al presidente Fujimori.
JMJ en Agosto de 1991 con en Papa Juan Pablo II en Polonia
La Jornada Mundial de la Juventud que se llevó a cabo como parte de la visita apostólica del Papa Juan Pablo II en Polonia y Hungría se celebró del 13 al 20 de agosto de 1991. En particular, la JMJ duró cinco días, los tres primeros con la catequesis, como la vigilia en la Misa en el Santuario de Jasna Góra para los peregrinos. Por primera vez en la historia del mundo, el número de participantes superó el millón: éstos eran, de hecho, según diversas estimaciones, entre 1.500.000 y 1.800.000.
Juan Pablo II en Brasil
Juan Pablo II llegó a Brasil el 12 de octubre del año 1991 para el fin del XII Congreso Nacional Eucarístico. Fue su segunda visita en este país (la primera fue en el año 1980). Como repetía durante su discurso al presidente de Brasil Fernando Collor de Mello, llegó para cumplir «una misión puramente espiritual». Fue la verdad: recordando sobre la doctrina católica, piedad eucarística, viviendo la fe de la manera correcta y el ánimo a la evangelización, constituyeron una gran parte de sus homilías y discursos.
Pero Juan Pablo II entendía los objetivos «solamente religiosos» de su peregrinación en una manera diferente de la del gobierno de Brasil. El gobierno brasileño estaba perfectamente consciente de esto, por eso al principio no quiso dejar al Papa entrar a Lixão de São Pedro – el barrio de pobreza, favela, en pueblo Vitória. Finalmente, dio acceso a tan importante lugar y Juan Pablo II allí y en otros lugares, claramente expresó su actitud hacia asuntos que fueron los puntos más incendiarios relacionados a la política local, como la reforma agraria, la política de vivienda y la moralidad sexual.
Así el Papa difundió la «proclamación de la doctrina cristiana con todas sus implicaciones para la vida de cada persona y toda la sociedad»: «El Papa lleva en la profundidad de su corazón el deseo honesto y la esperanza viva que la nación brasileña siempre irá por el camino de respeto de la dignidad humana, que será capaz de aceptar generosamente el regalo de vida, que respetará y guardará la unidad de familia, que guardará y defenderá los derechos humanos en su trabajo y en la convivencia social […] Por eso llegó a Brasil».