“Séame permitido enumerar algunos entre los más importantes derechos humanos, que son universalmente reconocidos: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona; el derecho a los alimentos, al vestido, a la vivienda, a la salud, al descanso y al ocio; el derecho a la libertad de expresión, a la educación, a la cultura; el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, y el derecho a manifestar la propia religión, individualmente o en común, tanto en privado como en público; el derecho a elegir el estado de vida, a fundar una familia y a gozar de todas las condiciones necesarias para la vida familiar; el derecho a la propiedad y al trabajo, a condiciones equitativas de trabajo y a un salario justo; el derecho de reunión y de asociación; el derecho a la libertad de movimiento y a la emigración interna y externa; el derecho a la nacionalidad y a la residencia; el derecho a la participación política y el derecho a participar en la libre elección del sistema político del pueblo a que se pertenece”
Discurso del Papa San Juan Pablo II, en la ONU, el 2 de Octubre de 1979
El discurso de un Papa santo, como San Juan Pablo II, tiene vigencia en la actualidad. Es poner sobre el tapete de un foro mundial, los derechos que toda persona debe tener y que los Estados deben garantizar.
Hoy se agreden muchos de esos derechos y una buena parte de los agresores son autoridades civiles, con un papel relevante en los Estados que representan.
Urge volver a recordar estos derechos humanos, que son inalienables para todas las épocas, y revertir situaciones que “claman al Cielo” porque vulneran estos derechos, cuando se dictan leyes, que desde luego no tienen categoría de ley, por intereses mezquinos. No pueden legalizarse las materias que violan los derechos fundamentales de las personas.
Nota de redacción:
El discurso completo en el siguiente link
https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1979/october/documents/hf_jp-ii_spe_19791002_general-assembly-onu.html