Estos dos últimos años en especial, en todo el mundo los ciudadanos han comenzado a poner en práctica sus respuestas frente a las izquierdas del odio que durante décadas, lograron desprestigiar a las instituciones para demolerlas y destruirlas. Hicieron las izquierdas, que la gente pierda fe en sus valores y principios para un cambio en la mentalidad que lleve a las personas, a creer que lo malo es bueno, que el comunismo es libertad, que robar es entregar, que expropiar es recuperar y así miles de contradicciones sembradas desde las escuelas y en cada universidad, se hicieron de textos y discursos panfletarios en un mundo al revés, como si ese al revés, fuera lo natural.
Ya no dicen que hay que hacer la revolución – la aborrecen, se avergüenzan-, ni la lucha armada del campo a la ciudad. Ahora se trata de desprestigiar instituciones públicas y privadas, para desmontar el Estado y lo que tiene éxito como fruto de la iniciativa individual.
Las izquierdas del odio “enseñan” manipulando, generando adicción al fanatismo, promocionan que ser un buen hijo es malo, que ser buen padre es estúpido, que ser una mujer íntegra es no hacer del feminismo el Corán de las exaltadas. De esta forma, producen desde sus ONG folletos y vídeos de manipulación, degeneración y suicidio moral. De esta manera van inyectando anti valores para sostenerlos con mentiras y aberraciones.
Pero como les decía al inicio, la respuesta segura, en el momento indicado, ha escalado para frenar, callar y poner en su lugar a las bandas comunistas, las hordas socialistas, el veneno caviar y la hipocresía progre. Se les acaba la teta del Estado que succionaron incansablemente, se les ha terminado la concha del barro y solo les queda hacer de su diario comentario, el veneno mortal para el que ya existe antídoto: la verdad y la Libertad.