El Perú es como un gran parlamento donde las alimañas están al acecho, mientras la gente trabaja, estudia y trata de sobrevivir para conquistar posiciones de estabilidad y desde allí impulsar su camino, pero es complicado hacer eso cuando las alimañas -que te menciono- gobiernan o hacen leyes que impiden tus logros. Y es más, hay como una plaga extendida de más alimañas (alimañitas y alimañones) en los ministerios, las municipalidades, empresas públicas y organismos supervisores (así se les llama y no supervisan nada, al contrario, son entes de permisividad absoluta y tramites inacabables para aburrir las inversiones y la puesta en escena de los derechos de ciudadanos y empresas). Estamos en el país de las alimañas y los ciudadanos que no les dan la pelea.
Tan complejo es este cuadro de vida -que se ve como la muerte-, que los peruanos nos dedicamos al deporte de la indiferencia con una pasión inacabable porque sabemos que hagamos lo que hagamos, nada va a pasar, todo va a seguir igual o peor, como siempre.
Hoy en día, hay una avalancha de candidatos a lo que será otra vez, el Senado de la República y también, otra vez, la Cámara de Diputados. Como si tener 130 congresistas haya sido un beneficio, ahora se incrementará esa cifra con más “mocha sueldos”, “corta uñas”, “come pollo” y cuantas denominaciones se han ganado a pulso los impresentables del parlamento que cada año fue peor, recuerden, como siempre pero peor.
Me dicen mis amigas que hay excepciones. Por supuesto, debe haberlas. ¿Tú las conoces? Yo no. Yo leo, veo y escucho cada día, por mi trabajo periodístico, a la misma podredumbre haciendo podredumbre. Y en mi opinión personal, nadie ha estado en una tenaz, diaria, pública y transparente campaña por luchar desde adentro, contra los de adentro, sino que acomodos más y acomodos menos, han compartido el mismo salario, los beneficios que ya sabemos “y los sacrificios remunerados” que ya conocemos. Treinta y cinco mil razones impresas en billetes a la hora de cobrar. ¿Sí o no?
Estoy molesta, como con cada parlamento pasado, porque teniendo menos de treinta años, veo y he visto tanta maldad en el Congreso de la República (maldad por leyes absurdas, maldad por el menosprecio al pueblo y a las mujeres en especial, maldad contra nuestra Fuerzas Armadas, maldad contra los emprendedores, maldad contra la inversión privada nacional y extranjera, maldad contra la Fe) que ahora no tengo esperanzas en el futuro.
Hasta el momento, solo sé que postulan decenas de ladrones, cobardes, estafadoras, agiotistas, sinvergüenzas, caviares y progres como cancha, analfabetos financieros y analfabetos previsionales, futbolistas de timba y trago con deudas a sus hijos y familia, faranduleros y trapecistas del escándalo, lamezuelas y proxenetas, onlyfanes y pacientes de terapias sexuales y mentales. ¿Qué es esto? ¿Para eso pagaremos más impuestos cada día?
Hay que escarbar desde ahora para tratar de encontrar ciudadanos suicidas y ciudadanos valientes que se van a comprar el pleito de dar la pelea. Por ellos, habrá que dar un Voto y acompañarlos en esta cruzada imposible.

