A todas las izquierdas del mal, las del odio -prácticamente lo mismo-, les sucede lo que a un delincuente cuando comienza a perder dominio de su territorio: le causa arrebatos, iras y cólera, enciende sus más agresivas pasiones y busca desesperadamente vengarse para dominar nuevamente, porque sabe que de perder, no volverá a la zona de control y sujeción. Pues bien, amigos y no amigos, en esa etapa estamos en el Perú, en el momento preciso en que las izquierdas del odio se van al cadalso y no van a lograr ni la fuerza ni la representación que decían tener.
¿Esta es una noticia y verdad concluyente? Por el momento es así, pero siendo el ciudadano peruano una mezcla de irresponsabilidad e indiferencia tan grande… todo puede pasar, hasta los derrotados podrían favorecerse con una dejadez clásica de los electores que sintiéndose seguros del triunfo de una opción democrática, “se vayan de paseo a la playa o al campo para descansar de estas aburridas y enredadas elecciones” donde los héroes estarán en las mesas de sufragio, porque allí se verá la mano de la decencia y el respeto a la Ley, o la garra de la maldad del fraude que siempre se presenta como una sombra que inexplicablemente nadie vio.
Por eso digo que en este momento las izquierdas y los mercantilistas se encuentran en ritmo angustiante porque solo saben vivir del caos que por décadas los ha enriquecido; se mueren si gana una opción por la Democracia y la Libertad, festejarán si pasa algún “rojo encubierto” o algún “rojo al descubierto” a la segunda vuelta. Por eso el titular que encabeza esta columna de un lunes 30 de marzo de 2026 al decir enfáticamente que se acerca la fecha que decidirá si seguimos retrocediendo, nos estancamos o comenzamos a caminar como país, como ciudadanía, como peruanos y patriotas unidos en la recuperación del tiempo perdido y de las riquezas que saquearon todos los que usufructuaron del poder tanto tiempo (rojos, progres, caviares, extremistas y mercantilistas).
El Perú necesita concentrar los votos en las únicas opciones con fuerza por el Perú. Renovación Popular y Fuerza Popular. No hay que fomentar peleas ni alejamientos entre los grupos políticos democráticos que se acercan más al ciudadano, no caigamos en la provocación de las izquierdas del odio, enterremos a las izquierdas del odio de una vez y para siempre.
Recuerden: una sola Bandera, la del Perú.
¡Viva el Perú!
