Juan está en la lista del hermano de un convicto sentenciado (uno es ladrón reconocido, el otro es el padre de la mayor corrupción y genocidio en la historia); Noelia, Teresa y Carmen se han juntado en un partido claramente subversivo -ajeno a las tres- para lanzar sus candidaturas al Congreso; un Policía que sujetaba a investigados con pruebas falsas y ahora cobra como jubilado -además de cobrar como extorsionador- quiere una curul senatorial para cobrar a tres bandas; congresistas de ultraizquierda que decían que no debe haber reelección, postulan para ser reelegidas; representantes de “los gremios de la violencia y el chantaje” son candidatos en grupos políticos alineados con el crimen organizado y el cobro de cupos para dominar rutas del transporte público; financistas de cárteles del narcotráfico, la tala ilegal, la pesca negra, contrabando y tráfico de personas, han colocado a su gente en varias listas, en casi todos los partidos que nadie conoce y que extrañamente, la Ley de la reforma política de un convicto… los favoreció. Y del otro lado, las autoridades del proceso no garantizan nada bueno, ni volviendo a crear la pantomima del pacto ético electoral (pura foto, brindis y risas).
¿Así vamos a elegir presidente, vicepresidentes, senadores y diputados? ¡Qué carajos pasa que la indiferencia nos ha ganado otra vez y estamos inundados de prontuariados, cobardes, sentenciados y mentirosos!
Nos está pasando lo de siempre, pero peor, siempre peor.
El proceso electoral 2026 es un barómetro de presiones y un termómetro de cóleras hinchadas que se pone en juego para confundir y aborrecernos, con lo cual ganan los sinvergüenzas que manejan los medios y los grupos de poder político, mientras en la otra vereda, la grande, ciudadanos y empresas callan o miran de lado para no caer en las redes que nos siembran, en la telaraña de la despreocupación “porque nada va a pasar”. Y es mentira que nada malo vaya a pasar, porque en el Perú, lo malo aún es desconocido… siempre hay más.
La pregunta ante tan complicado escenario es: con el odio que las izquierdas siembran a diario ¿alguien bueno podrá sobrevivir y vencer?
Tenemos varias tareas urgentes: (1) Revisar las listas de cada partido; (2) NO creer que, si existe un buen candidato al Congreso, el candidato a la presidencia -de su partido- también es buena persona y, al revés, NO creer que si el candidato a Presidente es honorable, también lo son los de su lista; (3) Buscar, explorar, investigar con IA rápidamente, los antecedentes o informaciones más relevantes de quien nos han dicho que representa buenas propuestas y es una persona intachable; (4) No aceptar consejos partidarios de amigos que no los veíamos hace tiempo y resucitaron justo ahora, para sugerirnos sus candidatos (5) Rezar, rezar mucho por el país que tenemos y que lo quieren ensangrentar otra vez las izquierdas del odio y los mercantilistas de siempre.

