Comencemos aclarando: existe el Voto Manual Presencial (VMP) con las cédulas extensas que son clásicas en cada proceso electoral; el Voto Electrónico Presencial (VEP) mediante máquinas que parecen cajeros automáticos de bancos y el Voto Electrónico No Presencial (VENP) que es algo parecido a lo que se implementará -se dice-como el nuevo Voto Digital (VD). ¿Pero será un voto digital presencial con computadoras en cada Mesa Electoral? ¿Un voto desde la casa o el trabajo, o desde la calle o viajando? ¿Porqué tantos enredos si la desconfianza en los organismos electorales es tan grande?
Para aclarar algo sobre este asunto bastante engorroso, les hemos preparado un resumen, gracias a la ONPE:
El voto digital tiene estrecha relación con el voto electrónico. Sin embargo, mientras el voto electrónico funciona como mecanismo de automatización electoral de manera presencial y no presencial, el voto digital se vincula a la idea de gobierno digital y uso de tecnologías digitales que se usan de forma remota.
Desde 1996, la ONPE ha realizado esfuerzos técnicos, educativos y normativos para implementar el voto electrónico presencial y no presencial en Perú. Estos esfuerzos se han adecuado al contexto sociocultural de la ciudadanía peruana y acorde a las tendencias internacionales.
Los desafíos más importantes del voto electrónico en Perú incluyen la desconfianza hacia el sistema electoral, las instituciones y la tecnología empleada, junto con problemas logísticos y estructurales, como el acceso a electricidad e internet.
Para promover la implementación del voto digital, se ofrecen recomendaciones en cuatro ámbitos: (i) normativo, (ii) tecnológico, (iii) capacitación y comunicación con la ciudadanía y (iv) coordinaciones interinstitucionales entre los órganos electorales.
Veamos un Resumen que la Mesa de Redacción de Minuto Digital News ha elaborado sobre la base del documento titulado “Voto digital: aciertos y desafíos desde su implementación en Perú” publicado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales en su Cuaderno Electoral N°6
Este Cuaderno Electoral ha presentado un recuento descriptivo sobre la evolución del voto digital en Perú. Haciendo uso de información proveniente de entrevistas, revisión de fuentes secundarias y datos estadísticos, se enfatizó en los principales avances y desafíos para la implementación del voto digital.
Entre los principales aspectos positivos destacan la evolución tecnológica, la posibilidad de corrección del voto, percepción de satisfacción entre los votantes con el uso de herramientas electrónicas, reducción de costos materiales, disminución de los tiempos de escrutinio e incremento de la participación (Cucho Espinoza 2014; Hall 2012; Velarde Koechlin 2016).
Por otro lado, entre los principales desafíos y temas pendientes de resolución resalta una marcada desconfianza en las instituciones y problemas logísticos y de acceso a tecnología. Desde 2015, la confianza en instituciones electorales ha menguado considerablemente y se le suman variables como la falta de información, falta de conocimiento sobre el uso de tecnologías y percepciones divergentes sobre la aplicación del VEP y el Venp (ONPE 2014b).
De igual forma, la adquisición y mantenimiento de equipos resulta considerablemente costosa para los recursos actuales que maneja la ONPE. Esto, sumado a que muchos hogares no cuentan con acceso a internet para casos de votación no presencial. Por consiguiente, las recomendaciones están enfocadas en procesos de auditoría, capacitación a la ciudadanía y diálogo entre autoridades electorales y ciudadanía en general.
Es importante que las y los votantes vean al voto digital o voto electrónico como una forma de fortalecimiento de su toma de decisiones y como un mecanismo que genera igualdad entre la ciudadanía (Velarde Koechlin 2016). En ese sentido, y como se explicó con anterioridad, diversos grupos humanos se beneficiarían del voto digital (Velarde Koechlin 2016).
Por el lado de las autoridades electorales, estas deben generar una atmósfera de confianza en los procesos de sufragio y conteo, aprovechando la apertura de la ciudadanía con los recursos tecnológicos (Cucho Espinoza 2014).
El tema deja lecciones en tres niveles. En primer lugar, la automatización de los procesos electorales debe seguir una estrategia de reforma paulatina que tenga en cuenta el contexto de implementación. La aplicación del voto digital y voto electrónico debe considerar variables básicas dentro de todo proceso de reforma que involucra tecnología: tamaño de la población por distrito, conectividad y sostenibilidad de la electricidad. Igualmente, la difusión y actividades de prueba deben realizarse en diversas localidades de diferentes regiones.
Segundo, una política de gran alcance territorial como el voto digital posee elementos para evaluar las disparidades existentes al interior del territorio. No implica los mismos desafíos implementar máquinas de votación electrónica en localidades costeras que cuentan con conexión a internet veinticuatro horas al día que en comunidades de la selva que no cuentan con electricidad y están expuestas a lluvias torrenciales. Por lo tanto, estas brechas deben tenerse en consideración y subsanarse como parte de un proceso integral de gobierno digital que incluya el voto digital.
En tercer lugar, una implementación exitosa depende en gran medida de las capacidades y fortalezas de las instituciones competentes. Además de realizar un mapeo de riesgos para futuras implementaciones de voto digital, la ONPE necesita elaborar planes de contingencia para hacer frente a dichos riesgos.
De igual forma, la gestión de recursos debe considerar los tiempos de aplicación y los costos de mantenimiento. Experiencias de máquinas usadas para el VEP que quedaron desfasadas debido a complicaciones con el mantenimiento no deberían repetirse.
Finalmente, como agenda de investigación, se propone estudiar y profundizar en las distintas etapas del proceso de automatización electoral. ¿Dónde se encuentran los principales aciertos? ¿Qué otros actores están involucrados? ¿Qué instituciones tienen mayor peso político? ¿Los organismos internacionales deberían tener un rol más activo con las auditorías?
Más que tener un objetivo descriptivo, este tipo de preguntas enfatizan la importancia de la gobernanza en el manejo de cualquier programa o política pública. Tener instituciones fuertes y dialogantes es importante, pero poder contar con una sociedad civil organizada, mediadora e interviniente también lo es.
Más información en: 5386171-ce-06-cuaderno-electoral-6_v3.pdf