La izquierda no sabe proponer, no entiende de diálogos, no sabe confrontar las ideas de las personas que no piensan como ellas porque al carecer de ideas propias, no existe posibilidad de balance ni de comparación, a pesar de los esfuerzos que las colectividades políticas democráticas les alcanzan con ingenuidad y tolerancia inexplicable, en momentos que ya no es posible tolerar a los intolerantes que solamente buscan destruir cada oportunidad que el Perú tiene que volver a construir sobre el derrumbe que nos han dejado en los gobiernos regionales, gobiernos locales y el gobierno nacional, con los sucesivos “reinados” de las izquierdas en su tono caviar, en el imperio extremista y casi por primera vez, en la alternativa más perversa de la historia, la alianza radical que representó a los herederos del partido comunista Sendero luminoso y del sanguinario MRTA. Eso felizmente no lo permitimos, pero hay que decirlo: fue por muy pocos votos, en un país que aún no aprende a desterrar las ideologías marxistas que han envenenado a muchos compatriotas por décadas.
La educación ha estado en manos de lo peor de la política, los comunistas del SUTEP y sus variantes extremistas que se aliaron con la militancia senderista para llevar a la radicalización violenta a los niños, a los jóvenes, a los estudiantes de las universidades y después, a los encargados de la justicia, ya que no pudieron lograrlo con las fuerzas armadas ni con la Policía Nacional. Fallaron los comunistas, al querer establecer el imperio sindical sobre la libertad de los trabajadores sindicalizados, erraron los marxistas leninistas cuando secuestraron campesinos y los mutilaban si es que no entonaban la Internacional Comunista, desprestigiaron su desprestigio los caviares y los socialistas burgueses -los de la eterna burocracia ministerial puesta por las izquierdas a parasitar- cuando en cada comunicado, convocatoria y desplazamiento, la gente les negaba la identidad que les querían imponer.
Y como no existen propuestas desde las izquierdas tan variadas en poses y tan cercanas en odios, justificación de la violencia y menosprecio a los valores de la Libertad y la Democracia, sus objetivos apuntaron y hoy lo hacen, hacia la imposición de una agenda de odio y violencia, agresividad y negacionismo, auspiciando el crimen, dando bendiciones a lo ilegal que destruye, a lo delictivo que perturba.
La izquierda, las izquierdas, son el enemigo del progreso y del desarrollo, son enemigos de la paz social y enemigos de la Democracia y la Libertad, Eso tenemos que ponerlo en evidencia, si queremos rehabilitar la justicia, la precaria institucionalidad y la poco respetada acción política que debe volver a ser un valor, una virtud y un principio de ciudadanía permanente en el Perú.

