Sales a nadar en un océano infestado de tiburones, lo sabes, tienes una herida pequeña de la que brotan gotas de sangre, lo sabes y no solucionas, sigues nadando y en unos minutos que parecen la eternidad, los tiburones son cientos al acecho, dispuestos a ver que te cansas; haces brazadas menos rápidas y menos constantes, y así establecen un cerco para acabarte. Lo sabes “pero piensas” que el agua corta la emanación de sangre, confías en lo que no sabes ni conoces, porque es algo que has escuchado alguna vez y dices mentalmente que nada te va a pasar.
Esa es la escena política, pero más errada porque en el gobierno saben que han contratado algunos tiburones de perfidia como ministros de Estado en la ilusoria creencia que al darles encargos especiales y bien remunerados, los convocados no fastidiarían y tienen razón, no van a fastidiar… van a echar a perder todo. ¿No sabían que traían gentes sin respaldo popular -los peores del Partido Popular Cristiano, no a Neuhaus, no a Olaechea, no a muchos otros que no estaban en esa absurda alianza con Roberto Chiabra, otro NN autopercibido héroe-? ¿No sabían del puro cuento de Rafael Belaúnde, el supositorio político de Cateriano y aliado del extremista Nieto de toda la vida que se pintó de rosado y ha colocado congresistas que son una especie de IDL enmascarado? ¿No sabían amigos fujimoristas que un gobierno arranca con la selección propia y convoca a mejores que los propios para hacer los goles que se necesita desde el arranque para no estar angustiados al final buscando lo que sea y como sea?
El arranque es a 500 kilómetros por hora cuando los tiburones acechan desde la orilla; no puedo ir despacio, son momentos de acción y decisión con mi Equipo. Eso, amigos fujimoristas ha debido ser casi total, los “camiseta” y junto a ellos, un Consejo Permanente de Expertos donde colocas a los amigos, los socios, los comprometidos y los que se acercan con voluntad de servicio, no de cargos. Y a los hipócritas, los tienes de la mano, de lejitos.
Gobernar no es pactar, no son tiempos de conversaciones con el enemigo y los hipócritas: estamos en guerra y se necesita un aluvión de acciones en las que los Ministros y viceministros bajen de peso, se entreguen de alma y corazón, sin almorzar y sin cenar si es necesario, porque los tiburones no solo de la izquierda del odio, son más, son los que te van a ir avergonzando mientras los leales se cansan, se alejan y se quedan en silencio.
Mi sugerencia: pongan contra la pared a los improvisados y denles una agenda de cumplimiento, si no, de una vez, sáquenlos antes que naden ellos, con aletas de tiburones.
