La proclamación de los resultados electorales de la primera vuelta, dan las pautas de advertencia y alerta a los ciudadanos, sobre lo que se nos viene: la consistente candidatura de Keiko Fujimori por el partido Fuerza Popular y la candidatura de Roberto Sánchez por la alianza extremista de izquierda Juntos por el Perú, una disputa que va a poner al país -otra vez más- en varios segmentos de decisión muy importante: (1) a favor de Keiko Fujimori (2) a favor de Roberto Sánchez (3) en abstención y no votar por ninguno de los dos -voto en blanco- (4) en protesta contra los dos candidatos al emitir un voto nulo (5) sin ir a votar, sea por indiferencia o desinterés.
Veamos algunos componentes interesantes: (a) alrededor de treinta candidaturas de partidos o alianzas, carecen de endose para trasladar imaginariamente sus votos hacia una de las alternativas presidenciales (b) se conversan pactos hacia la posibilidad de que si gana a quien se apoya públicamente, rendirá a cambio puestos públicos en ministerios, organismos del Estado, directorios de empresas públicas y hasta embajadas (c) los respaldos que se están conociendo, son informales hasta el momento, sea por falta de seriedad política o porque son palabras en voz alta, que se dicen como pulseando sus efectos gracias a los medios que juegan en pared (e) hay una ventaja latente en los que quedaron cuarto al sétimo lugar (Nieto, López Chau, Belmont, Álvarez) porque tienen bancada para negociar siendo “los fieles de la balanza” (f) es una desventaja el posible apoyo o respaldo que López Aliaga exprese a quien sea (sobre todo usando el lenguaje que emplea) (g) El odio entra en campaña contra Fujimori y se vuelve el discurso diario de Sánchez y varios medios de comunicación (h) la violencia política puede exacerbar aún más el odio si carga el resentimiento que llevan los grupos de la alianza electoral extremista de izquierda.
Como podrán notar, el país entra en un mar tempestuoso, pero además incendiario, donde de forma extraña se han puesto “en pausa” los atentados y extorsiones en el transporte público, las desapariciones y asesinatos en la extracción ilegal de minerales, los asaltos que conmocionaban Lima, Trujillo, Chimbote, Ica, Puno y otras ciudades del interior del país y, nos preguntamos ¿se les acabaron los objetivos a las organizaciones criminales o era cierto que la relación izquierda + delitos estaba como parte del guion diario de la sucia actividad política peruana?
Amigos y no amigos: es más que una sensación ciudadana, constituye una opinión muy amplia el relacionar el incremento de la delincuencia con las posiciones dominantes de izquierda y las pausas (tipo pausas activas) que se van dando en un proceso electoral manchado de irregularidades, oportunistas y víctimas cautivas que no se dieron cuenta que les iban a volver a poner escollos, trampas y engaños desde los organismos electorales.
Y entonces, ante ese mundo tan peruano de la política llena de corrupción, extorsión, subversión e impunidad… ¿el futuro gobierno -hipotético- de la izquierda aspira al dominio delictivo? Si la respuesta es sí, como prevemos, hay que responder ya, desde ahora, con un voto masivo contra el delito, contra la izquierda del odio, afirmando los valores y principios de la Democracia y la Libertad para que sean rehabilitadas, para que no siga siendo débil la tarea ciudadana, para que no esté tan frágil y temerosa la defensa de la Libertad, para se recupere un Estado de Derecho fuerte y sensato, a nuestro servicio.
¿Es posible? Si la Derecha se comporta con patriotismo, sí. De lo contrario, seguiremos en lo mismo, pero peor.
