Estamos en un momento en el que tenemos solamente dos opciones: reconstruir o seguir destruyendo. De eso se trata el momento histórico, el tiempo de las acciones y las decisiones: vamos a continuar en una secuencia de maldad, corrupción izquierdista, impunidad marxista leninista oculta bajo la máscara del pensamiento caviar, o ya tomamos las riendas de nuestro destino para limpiarlo de la porquería que lo ha estado hundiendo por décadas de reinado progresista y extremista de las izquierdas del odio. Estamos en un nuevo punto de partida, estamos a la vista de nuestros verdugos y no les podemos dar espacio, ni tiempo, ni paz, porque no lo merecen, porque han maltratado la democracia, han escupido sobre las libertades, han masacrado los derechos humanos para cambiar la justicia por el crimen, el diálogo por la extorsión.
Hoy reinicia el Perú su rehabilitación, en la política -que va a ser una tarea enorme-, en la idea y percepción de la Democracia, en la obligación y deber de defender la Constitución y la Nación, porque el terrorismo ha estado en cada región preparándose, aceitando sus armas, juntando pólvora y máscaras de “autoridades” para estallar una nueva forma de acción revolucionaria -es decir, delictiva-, contra el Perú, contra los peruanos.
Hoy tenemos que dejar de descansar nuestras voces para encender la palabra anticipada que denuncie a cada extremista de la izquierda del odio que pretenda sabotear el esfuerzo que la Presidente de la República, Keiko Fujimori va a emprender, tanto como los Senadores y Diputados de Fuerza Popular y Renovación Popular, que son las únicas bancadas conformadas por peruanos de formación, valores y convicción democrática, ya que las otras, huestes de la componenda (mochasueldos comunistas, arribistas socialistas, comodines mercantilistas) y hordas de la violencia, estarán promoviendo “la etapa renacer de la violencia” por lo que sea, como sea, donde sea. No dejarán de gritar y victimizarse y ante ello, no dejaremos de condenarlos y señalarlos.
Estamos en el momento más difícil de los últimos tiempos, tratando de recuperar el rumbo del país, mientras los subversivos de escritorio se creen líderes de la población y la engañan con discursos de odio.
Vamos a darles duro, zánganos de las izquierdas del odio, porque estamos viendo el fin de la Era caviar.
