¿Existe una concertación para colocar presidentes de acuerdo al gusto de inversionistas de grupos de presión que se coluden para imponer un sistema de corrupción como eje del poder en el país? Creemos, opinamos que sí es posible y que sí, se sigue haciendo el mismo “tratamiento de imposición subliminal” que ya es un hecho, una maldad impuesta, una perversión política repetida que se llega a normalizar, a pesar de sus incongruencias y esa forma oculta de engañar que al paso, llega ser parte de nuestra propia piel, dañándola.
La política es una entrega de premios a la maldad, un acto de impurezas que se legitiman como lo que debe ser y lo que se tiene que hacer, a pesar de la evidencia de sus procedimientos, como por ejemplo manipulación en un proceso electoral, bajo la figura de errores, irregularidades, demoras y acciones no previstas, pero que jamás son dolosas (eso nos dicen).
Pero para las izquierdas del odio no se puede decir ni sugerir que se trata de un fraude, nos exigen que digamos -las izquierdas del odio- que son errores subsanables que no se van a repetir. Sin embargo, se ha irrespetado el Estado de Derecho y esto es un hecho irrefutable, no es un error, es un delito y debe ser sancionado porque ha sido una situación prevista, repetida: el fruto podrido de una concertación dañina.
¿Quiénes concertan en el odio político y la revancha mediática por miedo y envidia? Aquellos que denominamos “dictadura encuesto electoral”, la suma perniciosa de encuestadoras dañinas, medios activistas y grupos que son de presión, más que de poder, ampliamente manipulados por los progres y caviares (de la Academia y ONG).
En el Perú hay decenas de mini cárteles delictivos repartidos en doce grandes sectores de informalidad provistos de “armaduras sociales y explosivos culturales” que proveen el guion perfecto para desinstitucionalizar poderes del Estado, desacreditar el sistema democrático tan frágil que tenemos y demoler autoridades que tienen que ser deslegitimadas, así sea con violencia o agresiones físicas.
Amigos y no amigos: se está repitiendo el fruto prohibido de una concertación dañina que hay que denunciar.
