Las leyes se han vuelto tan en redadas como los sustentos de quienes las presentan y aprueban, eso se tiene que cambiar de inmediato. Necesitamos menos leyes y las existentes, deben ser de estructura entendible, puntual y de fácil comprensión.
Hoy como ayer tendremos en gran parte un Congreso Nacional (Cámara de Senadores y Cámara de Diputados) con una cantidad terrible y esperada de personajes conflictivos, ignorantes, busca pleitos y bastante limitados en su formación y educación; no tenemos que esperar más reformas políticas que son fruto de la frustración de los frustrados, sino que hay que poner exigencias con sentido. Aquí les alcanzamos un aporte:
Para ser Senador:
- Peruano de nacimiento, mayor de 45 años de edad (hay más gente mayor ahora y en unos años más la pirámide poblacional se invertirá; hoy es un rombo poblacional),
- Ser afiliado del partido por el cual postula, con no menos de 4 años de militancia ininterrumpida (y ese requisito debe ir subiendo cada proceso electoral dos años más hasta llegar a los 10 años -seguidos, consecutivos-, para asegurar militancia en una institución sólida y no cáscaras, para asegurar madurez y experiencia, reflexión y talento dirigencial partidario) y,
- Ser residente y trabajar en la Región que quiere representar, por lo menos los últimos 10 años (entonces, conoce su Región, vive y trabaja en su Región y no es un cambia direcciones para acomodarse en otra candidatura, en otro partido o vientre de alquiler).
Para ser Diputado:
- Peruano de nacimiento, mayor de 25 años de edad
- Ser afiliado del partido por el cual postula, con no menos de 3 años de militancia ininterrumpida (ese requisito debe subir dos años más en el siguiente proceso electoral hasta superar los 5 años consecutivos para asegurar militancia juvenil, cuadro formado en el partido, alguna representación lograda, por ejemplo, como Regidor distrital) y,
- Ser residente y trabajar en la provincia que quiere representar, por lo menos los últimos 5 años (entonces, conoce su provincia y tiene sus primeras raíces en un territorio que le va a marcar su destino).
Esas dos propuestas aseguran: militancia en un partido que tiene la obligación de ser una institución para poder tener militantes, dirigentes y alcance nacional (continuidad institucional y de liderazgos) y, apego e identidad en su Región, donde debe estar trabajando y residiendo. Estos requisitos son tan sencillos, que son posibles y van a vencer a los tránsfugas, a los múltiples vientres de alquiler partidario y a los que son turistas y luego congresistas de regiones donde nadie los conoce.
Y finalmente, acabamos con los extremistas de la ultraizquierda, que son los más tránsfugas, los que inventan en cada elección un nuevo partido y que traen en consecuencia, atraso y retroceso, desacreditando la Democracia.
El filtro será el partido institucionalizado, no “partidos cáscara, partidos hueco” que se forman en cada elección.

