Mis colegas están muy polarizados, como las lunas o vidrios de los autos, no ven ni los ven, están en maquillaje de guerra, pero sin armas, solo gritos y lamentos, más gritos y más de eso que no funciona cuando la razón se sustituye por la agresividad y escala al odio porque alimenta bajas pasiones y hasta revoluciones. Considero que se debe motivar a la paz y a sostener un nivel alto (no mínimo, hay que cuidarnos de esa frase que dice “por lo menos”) repito, un nivel alto de prudencia y respeto, gane quien gane, así es la democracia en el voto ciudadano.
A la ONPE hay que reformarla en su estructura, canales de administración y transparencia; a los denominados y rechazados observadores internacionales se les debe dar un Mapa Electoral con los puntos y situaciones críticas históricas, para que conociendo eso con anticipación, “observen en el terreno” y no estén en actitud de turistas, de paseo a todo lujo (permíteme criticar a los que vinieron y estuvieron en zonas turísticas de Cuzco, Arequipa, Lago Titicaca y playas del sur de Lima, en restaurantes de lujo y bares de parranda -donde no había centros de votación sino centros de diversión- eso da vergüenza y pena por la noble misión que les debía obligar al ejemplo de una labor sincera, equilibrada y de garantía democrática). Necesitamos dar voces de paz, y en Minuto Digital les he pedido a todos que escriban por la unidad y respeto cívico, sin dejar de lado la crítica, el juicio sustentado y las investigaciones que llevamos a cabo, dando señales de alerta prudente, no de escándalo e imprudencia.
En mi opinión, el Perú merecería que Keiko y Sánchez vayan a segunda vuelta, aunque pueda polarizarse más el ambiente, pero con López Aliaga sería la destrucción nacional, el odio por delante, la irracionalidad de “porky”, convirtiéndose más el país en un chiquero político. Eso opino, así no les guste a los extremistas que dicen y no son de Derecha.
El entorno a mi alrededor está en modo “guerra de trincheras” con gritos y polarización extrema. Sustituir con eso la razón por agresividad, solo alimenta odio y bajas pasiones, y eso nunca ha construido nada estable en el Perú (ni en ningún lado). La Democracia no es solo el resultado de nuestros votos; es también cómo se acepta ese resultado y cómo se convive después.
