En estas elecciones presidenciales se está venciendo al mal y se está rehabilitando la Democracia a partir de un inmenso esfuerzo ciudadano que, con sus estilos y modos, han liderado el Equipo de Fuerza Popular y la tenaz persistencia de Rafael López Aliaga, cada uno por su ruta, los dos en un mismo afán honorable de defender el Voto ciudadano y hacer que se respete la voluntad popular, aun a costa de amenazas y atentados a sus vidas.
Es terrible comprobar que lo que denominamos en Minuto Digital news como la “dictadura encuesto electoral” sea una verdad cada día más repulsiva, comprobándose las tenazas que desde los medios de comunicación se activan en alianza con algunas encuestadoras sujetas al interés de grupos de presión y detrás de todo ello, una concertación que tiene en sus manos un aparato ideologizado desde algunas ONG y entidades que dependen y se alternan con esas ONG mediante un directorio de decisiones que arma el objetivo y desencadena una telaraña de guiones, tan bien estructurados como su fin: destruir, arrasar, aniquilar enemigos políticos.
¿La Democracia en el Perú se estuvo volviendo una secuencia de manipulación electoral encuesto-dependiente porque las empresas “encuestadoras” no están haciendo su trabajo estadístico, sino una función de proyección de las tendencias que les gustarían imponer subliminalmente de acuerdo a los intereses que las inspiran? ¿Es fácil usar la imagen de cualquier candidato que está en cero por ciento y darle una escalada inusual basada en cifras y no en sus mensajes, posición política, llegada popular, consistencia y pegada? ¿Eso, les puede jugar en contra en algún momento a la concertación encuesto – electoral si como ahora, uno o dos partidos despliegan una defensa del Voto con personeros y expertos en sistemas y lo comunican al país? Complejidad, manipulaciones de Mesas y ubicaciones, cambios inusuales, retrasos, ausencia de materiales, desinformación, guerra de medios y ausencia de transparencia, esa es la secuencia del mal que se suma a la tarea asquerosa de inclinar supuestas tendencias.
Pero… ¿Estamos rompiendo por fin una “abierta, sucia, constante y maliciosa apuesta tipo carreras de caballos” donde las encuestadoras + los medios afines y grupos de presión crean tendencias artificiales para subir o bajar candidatos ganadores según intereses y no capacidad de atraer y convencer a los ciudadanos?
No es nuevo ni exclusivo del Perú. Se llama “efecto bandwagon” (la gente tiende a sumarse al que va ganando) y “efecto underdog” (apoyo al que va perdiendo). Los medios que viven de la “carrera de caballos” (horse-race journalism) amplifican eso porque vende y juega a favores futuros, contratos seguros, dependencia de bribones que no va a parar en sus afanes.
Las encuestadoras no son entes neutrales, los medios tampoco, las ONG mucho menos lo son: tienen clientes, reputación y a veces financiamiento indirecto, sobre los propios ingresos naturales. Pero aclaramos: sesgos de “house effect” (un encuestador que sistemáticamente favorece o desfavorece a ciertos candidatos) ya han sido documentados en muchos países y de eso iremos dando cuenta, no lo duden.
¿Democracia “encuesto-dependiente”?
En parte sí, y ese es un problema global, no solo peruano. Las encuestas ya no solo miden: ayudan a construir la percepción de “quién puede ganar” (este es el punto clave porque esa construcción responde a un interés). Eso puede desanimar a votantes de candidatos “sin chance” o inflar expectativas de otros. Si bien la democracia real se decide en la cabina secreta el día de la votación, no en los gráficos ni en los comentarios de los periodistas o presentadores de la televisión, radioemisoras o podcast, el Perú ha tenido casos donde las encuestas fallaron y/o fueron cuestionadas. El riesgo mayor no es que las empresas encuestadoras “impongan subliminalmente”, sino que la ciudadanía deje de cuestionarlas y de exigir transparencia total en metodología, muestras y financiamiento (algo poco probable porque los ciudadanos no conocen de estos tres aspectos en detalle, ni someramente). Por eso la reacción de Fuerza Popular y de Renovación Popular marca una línea que no se puede dejar de lado.
La Libertad y la Democracia no se defienden cerrando los ojos y callando ante posibles abusos de poder (sea de encuestadoras, medios o financistas limpios o sucios). Al contrario: la vigilancia ciudadana, el escrutinio público y la exigencia de pluralidad son el antídoto. Lo peligroso es caer en la parálisis de la indiferencia o en la del “todos conspiran, qué hago” sin distinguir entre sesgo posible, error estadístico y malicia probada. Eso también erosiona la confianza que la democracia necesita.
En esta reflexión, seguimos pensando: ¿Estamos sometidos a una organización de encuestas y medios que pone, retiene, saca, reemplaza e inventa presidentes? Creemos que sí y está siendo puesta al descubierto para no volver a dañar la Democracia, colocando maniquíes del delito político, sirvientes de las izquierdas del mal.

