Las matanzas terribles que el partido comunista Sendero luminoso y el también grupo comunista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru MRTA cometieron en el Perú durante muchos años demuestran que existe una necesidad de “contar siempre la verdad y explicar el inmenso daño que unos criminales de la izquierda política efectuaron” ocasionando decenas de miles de víctimas y cientos de miles más como consecuencia asociada de esos hechos, porque cuando fue asesinado un obrero que se negaba a seguir las órdenes del PC-SL o del MRTA, cuando era fusilado un campesino o degollada su esposa delante de sus hijos, cuando se llevaron a varios miles de Asháninkas y miembros de otras comunidades para esclavizarlos, someterlos y abusar sexualmente de niñas y mujeres, enlistándolas en las tropas subversivas, se quebraron familias, se produjeron miles de viudas, huérfanos y hogares sin el papá, la mamá, el abuelo, el hijo mayor o la bebé que estaba en sus meses previos a nacer.
El horror comunista de abrir la barriga de una madre gestante y asesinar al bebé y a la madre, es un testimonio que se ha repetido en casi todas las Comunidades Campesinas de los Andes y Comunidades Nativas en la selva central, sobre todo, casi a la par de la siembra ideológica de políticas públicas para promover el aborto, o sea, el asesinato de un niño por nacer (lo mismo que Sendero y el MRTA, pero desde algunas ONG militantes).
Durante decenas de años, se ha volteado la verdad para limpiar los crímenes de Lesa Humanidad efectuados por el partido comunista en sus distintos rostros, que van desde el PC-SL y el MRTA hasta los nuevos nombres que se ponen para infiltrarse “legalmente” en procesos electorales, ya sea llamándose MOVADEF, FENATE y varios otros “apodos combativos” que están relacionados con los herederos ideológicos del terrorismo que inclusive ya ocuparían curules parlamentarias porque se los permitieron las leyes generadas por las ONG militantes, apoyadas por los medios activistas que recogen la defensa de Sendero luminoso y el MRTA como su propio ideario.
Hoy, desde el Congreso, desde varios medios en las redes, desde las agonizantes ONG infiltradas en la academia y también, desde colectivos que no representan a nadie porque son puro nombre y arenga, los herederos de las organizaciones criminales Sendero luminoso y MRTA están gastando decenas de millones en acciones violentas que tienden a fomentar paros, bloqueos, protestas, acusaciones, difamaciones y narrativas de desprestigio para dañar, desacreditar y acabar con honras de personas que son objetivo de las hordas marxistas.
Es un escándalo que el crimen político que cometen a diario las izquierdas del odio siga impunemente dañando al país.
