Hasta la IA es muy clara en la definición: “Los crímenes de lesa humanidad son actos sistemáticos o generalizados cometidos contra civiles que ofenden gravemente la dignidad humana y son imprescriptibles según el derecho internacional”; en este sentido el negocio del aborto y la eutanasia, que implican ejércitos de mercenarios de la medicina y la enfermería, son cometidos contra personas, contra niños por nacer -seres humanos mutilados en su dignidad- y constituyen graves delitos que deben ser sancionados.
Según el Estatuto de Roma y la legislación internacional, los crímenes de lesa humanidad incluyen, entre otros el homicidio intencional, eso es el aborto, también el infligir dolor físico para acabar con una vida, eso es el aborto.
Entonces ¿Por qué es un problema casi “legal” el defender la vida de un niño por nacer? ¿Saben por qué? Debido a la expansión y el control político autoritario de los parlamentos en gran número de países, donde la batalla por la vida es una guerra de David contra Goliat, una pelea diaria donde mujeres ideologizadas -principalmente pro divorcio, lesbianas militantes, promotoras de comprender y apoyar el sexo libre con niños- son las que marchan en millonarios despliegues de propaganda contra la Familia Matrimonial y hacen de esos actos violentos, formas de presión hacia los legisladores que hoy en día, son parte del problema de ideologización contra los valores y virtudes humanas. Y no contentas, van a las Iglesias y defecan dentro de los templos, pintarrajean frases de odio y llevan vidas públicas asquerosas unas, mientras otras son “insultadoras” en las redes sociales, amedrentando a cualquiera que defienda la vida de un niño por nacer.
Las abortistas, pedófilos, negociantes eutanásicos y mercantilistas del negocio de la muerte se han unido con las izquierdas del odio para “suavizar y hasta romantizar” tan terribles crímenes de Lesa Humanidad.
No debe ser un problema legal la defensa de un por nacer, al contrario. No permitamos ese cambio de palabras y definiciones que las izquierdas del odio nos quieren imponer con cuentos de “yo decido por mi cuerpe”, porque si quieren cortarse un brazo o el trasero, que lo hagan, pero que ni se atrevan a tocar a un niño por nacer.
Lo más maravilloso de la humanidad es una Vida, no nos deshumanicemos por indiferencia y silencio.

