Una encuesta privada a la que accedimos un grupo de periodistas nos llevó a conclusiones apresuradas en el primer minuto, pero al cabo de los días, analizando cada cifra y grupos de expresión de sus opiniones, llevó a que nos convenciéramos que en realidad, mucho sobra en el Estado y muchísimo falta en la sociedad. Veamos inicialmente el caso del siempre ausente Acuerdo Nacional, “más allá de sus reuniones de tantos, para nada”.
¿Qué representa el Acuerdo Nacional? La centralización del desborde del Estado y la crisis popular, una mesa enorme donde la búsqueda de figuración sustituye la presencia por responsabilidad. Y peor aún, dicen ellos mismos que “es un foro de diálogo y construcción de consensos integrado por el Gobierno en sus tres niveles (nacional, regional y local), partidos políticos con representación en el Congreso de la República y las principales organizaciones de la sociedad civil con representación a nivel nacional”.
Hablemos con verdades porque NO es un foro, nunca lo ha sido, ni lo será. Es un encuentro de los que no hacen nada por el país y buscan siempre cuotas de poder y de presión, porque no se dialoga para imponer capacidad de sujeción, por cuanto sus políticas de Estado “consensuadas” no pueden equivaler a obligaciones de super estructura sobre poderes públicos, como el Congreso de la República, por ejemplo.
Sino ¿para qué sirve el Congreso de la República? ¿Para ir al Acuerdo Nacional a ponerse de igual a igual con no electos que imponen una agenda? ¿Lo mismo en el caso de las organizaciones de la sociedad civil que teniendo coordinadores acreditados en el Congreso y en los ministerios, como su canal de información hacia y desde sus agrupaciones, también se ponen de igual a igual con los poderes del Estado? No ciudadanos, así no funciona ningún sistema democrático, sino el sistema caviar de desinstitucionalización para imponer “nuevas estructuras de poder” deslegitimando lo existente (que puede y debe ser mejorado, pero ese es otro tema).
¿Los partidos que aspiran a gobernar, tienen que sujetarse -lean bien antes de exaltarse- deben someterse a lo que diga el Acuerdo Nacional en materia tributaria o de pesquería, por ejemplo? No, de ninguna manera. Más bien, todos los integrantes del Acuerdo Nacional deben adecuarse y colaborar en la ejecución de los planes de gobierno de quienes están en el poder ejecutivo, sino ¿para qué los elegimos? En consecuencia, si los canales gubernamentales están definidos, si los canales de participación ciudadana existen, para qué se creó esa nueva oficina burocrática llena de progres y caviares que se hace muy solemne, pero no tiene ningún valor, sentido ni trascendencia. ¿Para salir en la foto y presionar por protagonismos?
¿No lo tiene claro? El único acuerdo nacional se llama Constitución Política del Perú, nada más. Esa es la ruta, ese es el compromiso nacional.
¿Saben qué? “donde todos sirven para todo, nadie para nada”, eso es el acuerdo nacional.
