En estas elecciones 2026 hemos visto, leído y escuchado a una sarta de odiadores que se han hecho de algunos programas en redes sociales y en diversos medios activistas -de las izquierdas- donde día y noche escribían o decían sandeces para confundir a los ciudadanos, para generar enfrentamientos y como gran objetivo, para dar una muestra de maldad increíble, pretendiendo destruir opiniones que no calificaban en el mundo progre, en la escena caviar o en el cartucho de dinamita extremista que se quiere activar nuevamente en el Perú (y de eso no hay duda alguna).
Insultaban y cambiaban de camiseta mismo tránsfuga de cualquier partido de la izquierda o sus variantes; así comenzaron con el convicto Vizcarra y luego a falta del “lagarto” juraban en sus análisis políticos que Mario, su hermano también procesado por corrupción, barrería en primera vuelta. De allí a la realidad, saltaron hacia un desesperado que se ofrece ahora de ministro y “armó su armani” para ser protagonista… pero no le funcionó.
Siguieron el círculo de los Lescano, López Chau, la Pérez Tello y varios más como globos pinchados; no había receptividad, ni mensaje, ni liderazgo. No fueron, no eran, no son, no serán nada.
Los ciudadanos expresaban lo que les parecía adecuado, sus opiniones, mientras la artillería caviar de las redes insultaba, mentía, ofendía al opinante y ajusticiaba los comentarios usando una batería de trolls que tenían nada y nada menos que a fracasados como guionistas y a los periodistas o narradores de noticias que se creen comentaristas o analistas ¿No fue así?
Hoy existen tribunales informales en las redes sociales, donde los reyes de la ignorancia y reinas del odio castigan con ofensas y frases despectivas a sus oponentes o a los que consideran así, hoy ya no dicen que recogían firmas ¿falsas? para los partidos de la izquierda caviar, ni gritan sus “amores” por los fracasados y las fracasadas que ni siquiera llegaron al Congreso.
Esa mancha de odio, hay que diluirla, porque tener una opinión política no es responder reactivamente, es decir lo que te parece bien o lo que está mal y si eso no les gusta a las izquierdas y sus brigadas del odio, habrá que seguir dando la pelea por la Democracia y la Libertad, educándolos en las redes sociales y donde sea necesario.

