La percepción pública, la opinión ciudadana se hace cada día más fuerte con respecto al rol del nuevo perdedor que encabezó la suma momentánea de las decenas de agrupaciones de izquierda, cada una de las cuales es a su vez la punta de lanza de acuerdos de otras decenas de formaciones donde el dueño del nombre partidario o clan de la política basada en un componente ideológico (marxismo leninismo, maoísmo o el pensamiento Gonzalo) es el propietario y único rostro, vocero y eterno postulante a cargos públicos, no interesa cual, no interesa donde.
Por ejemplo, el inexplicable segundo lugar obtenido por el extremista que adoptó el modelo “Castillo” es digno de investigación exhaustiva, porque fue candidato siendo Congresista a presidente, a diputado y además, está como candidato a Regidor en un distrito de Lima, que no fue ajeno a las preferencias de Abimael Guzmán para establecer su lujoso escondite en una mansión llena de privilegios. ¿Qué raro, no?
Pasar del puesto treinta y tantos al séptimo y en unos días al segundo lugar, sin campaña, sin ser visto ni haber dado entrevistas o efectuado presentaciones públicas, es más raro aún. Como que la manipulación anticipada estaba en marcha teniéndolo guardado, al haberse impulsado por meses las cartas progres y caviares y hasta a un cómico y un resucitado que no se jubila del engaño, pero que les fallaron con propuestas insensatas e ideas que no cabían en el bolsillo de la gente porque lo ahuecaban. Las cartas del cártel de la dictadura mediática en alianza con el soporte de las encuestadoras manipuladoras fallaron con todos: López Chau, Belaúnde, Álvarez, Mario Vizcarra (el hermano “imposible de vencer en primera vuelta” ¿no se acuerdan de los podcasteros que se reían de los candidatos de la derecha porque el procesado hermano del condenado hermano “ganaría a todos” en la primera vuelta?). Entonces colocaron a Belmont, Nieto y un poco de Pérez Tello, pero se metió por los palos Carlos Espá y se dio una recomposición que le otorgaba a él, Rafael López Aliaga y a la propia Keiko, un margen de impulso que ningún medio, encuesta u ONPE amañada podían impedir, hasta que inexplicablemente vino la aparición del nuevo sombrerero. ¿Qué raro, no?
Y de todo esto, el perdedor de la ultraizquierda cayó en su propia revelación, al pedir dinero públicamente y no usarlo en lo que señaló como destino, según informaron los medios de comunicación. Se descubrió él mismo en su “arte y parte”, el arte de pedir como engaño y quedarse con su parte ¿así fue o no? preguntamos.
Por eso pensamos, opinamos que el perdedor representante de todas las izquierdas peruanas, desde los caviares y progres hasta los remanentes del terrorismo, pelea por ejercer presión para más dinero y en ese contrasentido presenta acciones de amparo, habeas corpus y no imaginamos cuanta tontería más, creyendo que sigue con el manejo de la justicia y eso, se está acabando, camaradas de la injusticia.
La verdad no le sirve al odio de la izquierda, como la Democracia no le será entregada para su destrucción.
