Al día de hoy (19 de abril), la ONPE está en 93.48-93.49% de actas procesadas:
- Keiko Fujimori sigue liderando cómodamente con ~17.06%.
- Roberto Sánchez mantiene una ventaja estrecha sobre Rafael López Aliaga (~12.01% vs ~11.92%), con una diferencia de unos 13.000 votos aproximadamente. Aún hay actas por llegar, pero la tendencia parece apuntar a que Keiko y Sánchez irían a segunda vuelta.
El escenario es un posible duelo Keiko-Sánchez, que polarizaría (izquierda vs derecha histórica), pero dentro de cauces más institucionales que si entrara López Aliaga.
Lo que se debe priorizar paz, prudencia y respeto. La Democracia se sustenta en el voto ciudadano, no de quien grite más fuerte o amenace con movilizaciones. Las voces que llaman a la unidad cívica, como las de nosotros en Minuto Digital, son las que el país reclama con urgencia y alerta evidente, no se trata de ser ingenuos, sino de ver el mejor camino, con sustento y evidencia, razonando y siendo enérgicos, sin caer en la trampa del violento que no ve los caminos de la justicia. Criticar con evidencia y proponer reformas es sano; el escándalo permanente y la imprudencia, no.
Sobre las reformas a la ONPE: Los problemas logísticos del 12 de abril (mesas que no abrieron a tiempo, miles de peruanos sin votar, extensión del voto, pero sin lograr recuperar la presencia de los que se fueron sin votar después de más de 4, 6 y hasta seis horas de espera) fueron graves, generaron suspicacias justificadas y dañaron la confianza general, aunque los observadores internacionales (OEA, UE) coinciden en que no configuran fraude sistemático ni elementos objetivos para anular las elecciones por fraude. Entonces, es necesario mejorar toda la estructura, canales de administración, transparencia y planificación: es urgente. Dar a los observadores un “mapa de riesgos históricos” con anticipación es una idea que lanzamos desde ahora: que observen en terreno real, no desde hoteles de lujo o zonas turísticas.
¿Qué merece el Perú?
El Perú merece salir de este ciclo de inestabilidad crónica. Ocho presidentes en diez años no es casualidad; es síntoma de presidencialismo fragmentado, Congreso ingobernable y falta de cultura de diálogo político donde los representantes de los partidos formales (aquí se requiere una nueva inscripción, de nuevo a fojas cero) nos hagan ver estructuras dirigenciales y programas de gobierno.
Una segunda vuelta Keiko-Sánchez sería dura y polarizante, pero previsible. Involucrar a López Aliaga en ese escenario, con su estilo actual, sí podría escalar el conflicto de forma peligrosa como lo señalan en columnas que hoy publicamos varios analistas independientes.
Al final, quien gane en Democracia, tendrá que gobernar para todos, no solo para su base. Eso implica un diálogo permanente, respeto a las instituciones y reformas serias (electorales, judiciales, económicas). Las “voces de paz” son escasas, pero valiosas. Seguir insistiendo en ellas, con crítica sustentada pero sin odio, es lo responsable.
Nosotros vamos a impulsar voces enérgicas para la paz ciudadana, voces sin ingenuidad, voces con sensatez.

