Los variopintos y minúsculos grupos de izquierda (grupos, porque no son partidos, sino el negocio electoral de algunos camaradas frustrados en sus permanentes derrotas) han pasado de la acumulación de odios a la resaca inesperada -para ellos-, donde se mueven pensando ante quien se arrodillan para asegurarse cuotas de poder, una alcaldía, algunas asesorías y quizás varios contratos con entidades públicas que les permitan subsistir hasta nuevo aviso, que está ya anunciado para octubre de este año, cuando se realicen las elecciones municipales y las elecciones regionales con alrededor de 50 partidos. ¿No lo sabían?
¿Vamos a tener distritos donde es probable que existan más candidatos que votantes? Con la ONPE y el RENIEC que administran el negocio, es posible que un mismo candidato postule en tres o cinco listas o que vaya para la alcaldía por un partido y en otro para regidor. Eso puede ocurrir, tal como vienen sucediendo tantas anomalías.
Todo es posible, menos lo racional, así funciona el desastre político y en esa tarea maliciosa, las izquierdas tienen experiencia, ganas y explosivos listos.
La resaca de las izquierdas es de una mezcla asquerosa de antivalores, fomento a la destrucción de la Libertad, descrédito a la Democracia, aniquilamiento de la institucionalidad, abuso de posiciones de presión y de poder; estamos a merced del siguiente paso.: que les pase el efecto de odio y resentimiento y suban a la recuperación integral 8algo prácticamente imposible).
El Perú está en modo “qué va a pasar” mientras la indiferencia sigue latente en la mayoría de los ciudadanos, en una búsqueda de alejamiento y huida, doble escenario que está formado por los que vayan a pasar a segunda vuelta y, el que vaya a ganar. Difícil hacer predicciones, innecesario proyectar resultados mientras los electores no tomen decisiones firmes. Democracia o comunismo (primer escenario) o Democracia y soberbia.

