En mi opinión personal, los denominados “partido del buen gobierno”, “partido cívico obras” y “partido ahora nación”, todos ello, son claramente grupos de extrema izquierda que en su composición interna y en el rostro que muestran hacia afuera, no tienen una sola cara, sino varios tentáculos actuando con un violento y agresivo comportamiento que intenta manipular a los ciudadanos con varias narrativas que se han estructurado para ir estableciendo patrones de ataque, misiles de odio, explosivos de ira que en conjunto, a diario deben activarse desde diversos ángulos: medios de comunicación, cargos de representación política (Diputados, Senadores) y posiciones académicas de cualquier plano o nivel, desde donde “dictan señales para definir nuevas verdades” hacia el imaginario ciudadano, por ejemplo, universidades, ONG, centros de investigación social, etc.
Guiones, discursos, leyendas que en realidad son reconversión de la realidad y construcción de contraverdades como lo único cierto e innegable y si alguien se atreve a decir “pero, eso no es verdad”, las hordas en las redes sociales que manejan estas estructuras de manipulación en varios frentes -recuerden: medios, ONG, redes, las universidades aliadas en el juego de destacar referentes que no lo son y, los políticos de izquierda, fracasados, elegidos y aquellos que se han ubicado con enormes salarios en el Estado (como asesores en el Congreso de la República, en gobiernos regionales o locales y en organismos o empresas públicas diversas, porque infiltrarse es una forma militante de estos activistas).
Los partidos de izquierda (los que se dicen de centro y los herederos del partido comunista Sendero luminoso y el experto en secuestros y robos, el también comunista MRTA) son organizaciones proyectadas para meterse en las estructuras del poder político en especial, en la Iglesia, en las universidades, colegios profesionales y gremios de toda índole para desacreditarlas, desnaturalizarlas y generar rechazo ciudadano, aversión, cólera. Y vaya que han tenido y tienen éxito en el daño ocasionado, porque han convertido al país en un territorio sin instituciones sólidas, en base a un desmantelamiento secuencial.
¿Son ellos, los zurdos, las izquierdas del odio, quienes tomaron el control del Poder Judicial, Ministerio Público, Tribunal Constitucional, alcaldías, Congreso de la República, etc. para destruirlos en imagen y credibilidad? Pues parece que sí ¿o no?
Amigos y no amigos: así un par de grupos extremistas se digan que son de centro, la realidad es contundente:
“si te arrastras con serpientes, atacas y engulles como serpiente, eres una serpiente”

