Reportar las visitas oficiales reciprocas realizadas durante el 2026, entre los presidentes de Estados Unidos y China, me permitieron señalar características del trabajo que vienen liderando el canciller Wang Yi y el Secretario de Estado Marco Rubio[1] porque no dejan de lado, detalles, incluido el descuido, tampoco, falta de preparación, menos, de propósito. Sus equipos compiten, demostrando rapidez y capacidad de respirar con propiedad tanto en la costa como en la altura, desde Groenlandia a Tierra del fuego.
Es en ese sentido que cuando me enviaron el artículo titulado “Entre Trump Corollary y la Global Security Iniciative. Navegación Estratégica ante la convergencia doctrinal de Washington y Beijín (2019-2025)[2] de Max Hernández Chaname, llamó mucho mi atención, sobre todo porque me lo adjuntaron con el texto: “un aporte técnico de la mayor relevancia en esta coyuntura”.
La lectura me permitió descubrir, un artículo muy bien elaborado. Técnicamente bien redactado y con abundantes referencias bibliográficas. Sin embargo, no puedo negar que además llamo mi atención el haber sido publicado en la revista Agenda Internacional de la Pontificia Universidad Católica del Perú, ser el autor, el actual cónsul adjunto en funciones en Paris, además de haber estudiado su maestría en la Universidad del Pacifico, pero por, sobre todo, haber recibido buenas referencias para su lectura.
Consideraciones generales
Considero que el autor se excede en aumentar la dificultad al limitarse a veinte páginas, para la descripción del concepto de estrategia de cobertura o “hedging strategy” -de acuerdo con su traducción del inglés- para resumir el marco teórico, describir conceptos y explicar variantes, incluidas las latinoamericanas, además de señalar el diseño de investigación cualitativo mediante la cual, el autor, buscó construir una explicación robusta y suficiente sobre un resultado concreto referido al Perú.
La alta densidad de conceptos técnicos y la redacción incluyendo conclusiones en pocas páginas dificulta procesarlo y entenderlo. Considero se que puede hacer merecedor al artículo de poco amigable, porque es todo un desafío, que incluso puede dejar egos heridos, al demandar profundizar con lecturas adicionales para comprenderlo plenamente. En mi caso me obligó a recurrir, luego de una revisión de la bibliografía, a los trabajos de Guillermo Russell[3] hecho que fue mi mayor agrado.
El señor Chaname, se reconoce él mismo como investigador independiente, concluyendo que la convergencia conflictiva entre el corolario de Trump y la Iniciativa de Seguridad Global de China, han restringido la capacidad de cobertura del estado peruano de forma diferenciada. Además, señala que la estrategia colapsa en la infraestructura critica, por la debilidad regulatoria, y de lo que llamó, “captura institucional doméstica”. Indica, además, que los hallazgos sugieren tres recomendaciones de política exterior: 1) Institucionalizar un mecanismo autónomo de escrutinio de inversiones extranjeras en sectores críticos, alineados con los estándares de la OCDE. 2) Impulsar diversificación compensatoria en las licitaciones internacionales. 3) que el Perú apalanque su negociación con una diplomacia de minerales críticos orientada al desarrollo.
Si bien se puede concurrir, parcial o plenamente, con las conclusiones y recomendaciones expresadas en el artículo, luego de revisar el documento, considero que no avanzar en detalles en explicar lo que llamo el autor “captura institucional doméstica”, hecho que forma parte de los requisitos de la estrategia de cobertura, como son: el disponer de las mayores capacidades estatales y de la necesaria estabilidad política. Descubre la inconsistencia de auto calificarse como investigador independiente, por limitarse en las descripciones, tal vez por ser un cónsul actualmente en funciones en el servicio activo.
Dependencia y dominación.
Los trabajos de Russell son claros al precisar que, las mayores capacidades del Estado, se refieren a la agilidad y flexibilidad de los gobiernos para formular, financiar, ejecutar y corregir decisiones, incluso bajo presión externa, incluyendo la capacidad fiscal y financiera para sostener prioridades y afrontar crisis.
Disponer de la legitimidad fiscal[4] abarca a los funcionarios profesionales y leales, con “memoria” institucional que lideren multisectorialmente con información e inteligencia estratégica dentro de una diplomacia especializada incluyendo la coordinación económica, con otras instituciones y dependencias del Estado, para diversificar mercados, proveedores y financiamiento, si las circunstancias así lo demandan. Por “mayores” se debe entender: suficientes frente a las vulnerabilidades del país, disponiendo de alternativas para soportar los costos de una decisión soberana.
Así mismo, porque en cuanto a la estabilidad política, significa que las instituciones permiten gobernar, resolver conflictos, corregir políticas y reemplazar autoridades mediante reglas reconocidas, manteniendo servicios públicos y compromisos creíbles. Requiere sucesión previsible, legitimidad, continuidad administrativa y acuerdos estratégicos que sobrevivan a la alternancia. Mientras las capacidades permiten actuar, la estabilidad permite sostener y revisar esa actuación.
Por lo tanto, hacer frente a una política exterior compleja, como la que involucra a China y Estados Unidos, consiste en gestionar simultáneamente relaciones de cooperación, competencia y prevención de riesgos con ambas potencias, tomando decisiones diferenciadas en comercio, inversión, tecnología, defensa y diplomacia según el interés nacional. La autonomía consiste en conservar opciones y capacidad de decisión. Para aprovechar, en beneficio de nacionales, oportunidades económicas, proteger sectores estratégicos, diversificar socios y evitar compromisos que permitan a una potencia condicionar el conjunto de las decisiones del país.
Esa complejidad aumenta porque una ventaja comercial puede generar vulnerabilidades tecnológicas o militares, mientras un acuerdo de seguridad puede provocar costos económicos y diplomáticos. La conducción requiere capacidades estatales, coordinación institucional y continuidad política para negociar, anticipar consecuencias y afrontar presiones. La equidistancia puede variar por sector. Por ejemplo: cooperar con Estados Unidos en defensa y con China en comercio requiere conservar capacidad propia de negociación. Además de regulación, justicia y control de la corrupción. Seguridad y defensa de infraestructura crítica.
Por otro lado, la dependencia económica es interacción entre la concentración de exportaciones, la de importaciones esenciales, la dependencia financiera y la tecnológica. Incluir análisis cuantitativo implica construir un indicador que pondere estos factores, aunque considero que a priori no existe un porcentaje universal que demuestre o determine “dependencia”.
Aunque, por ejemplo, sea señal de alta dependencia que una restricción de compras reduzca considerablemente ingresos por exportaciones dado que existen pocos mercados alternativos. Lo mismo que una interrupción en el suministro paralice actividades esenciales dado que sustituir proveedores es lento y costoso. Lo mismo que retirar créditos o negar su renovación comprometería pagos, inversión o estabilidad financiera.
Conclusiones
Deseo precisar que la descripción realizada no se debe considerar descalificación alguna al trabajo realizado. El cual considero, de la más alta calidad técnica. Además, que la negación de la dominación, en la relación de un Estado menor con las grandes potencias, consiste en impedir que cualquiera de ellas adquiera capacidad para imponer sus preferencias o restringir de manera decisiva sus opciones nacionales, se expresa materialmente mediante la diversificación de socios, el fortalecimiento de capacidades propias, la protección de sectores estratégicos y la participación en instituciones que limiten las asimetrías de poder.
Mientras que una mera dimensión discursiva consiste en afirmar públicamente que la cooperación no concede a nadie derechos de tutela, cuando la credibilidad depende de que las decisiones y los recursos del Estado lo respalden. Por ello más que retórica, se requiere acción, incluida la diplomática, no debiendo ser la única porque debe permitir obtener beneficios, pero también que el rechazo a exigencias de alineamiento exclusivo sea aceptado sin consecuencias. Negar la dominación exige poder sostener una negativa, usualmente defendiendo la igualdad soberana de aplicar criterios semejantes a todas las potencias por igual.
En una estrategia de cobertura no hacen falta vociferar nacionalismos. Ni mostrar buena condición. Requiere demostrar efectiva autonomía. En ello, los gobiernos y las fuerzas políticas tienen que construir las capacidades y condiciones, incluyendo los cuadros porque todo aquel que atente o demore, traiciona. Porque postergar reduce alternativas frente a potencias, siendo necesario el esfuerzo de todos para evaluar la participación de empresas vinculadas en sectores estratégicos como puertos, provisión de agua, electricidad, telecomunicaciones y minería, entre otros.
Termino indicando dos puntos. El primero que, un discurso de principios en política exterior es fundamental en las decisiones del Estado porque son convicciones realistas sobre lo que se considera justo, legítimo y necesario para la convivencia internacional, como: la dignidad humana, la libertad de los pueblos, la independencia nacional, la reciprocidad, la solidaridad y el rechazo de la dominación. Su fuerza reside en explicar qué se defiende, por qué merece defenderse y qué límites impone esa convicción a la propia conducta.
Lo considero mejor que un discurso basado en reglas o leyes en política exterior. Por ejemplo, al afirmar que ningún pueblo debe quedar sometido a la voluntad de una potencia obligando a cuestionar esa subordinación incluso cuando la ejerce un socio conveniente. Los principios orientan las decisiones ante situaciones nuevas y permiten juzgar críticamente acuerdos o prácticas aceptadas.
El segundo. Mi felicitación al Instituto Hispanoamericano de Relaciones Internacionales, que organizó entre el 23 y 25 de octubre el 1er seminario de Actualidad Internacional que me ayudó en la comprensión de este artículo, producto de la nutrida participación de jóvenes profesionales que logró con los cuales disfrute compartiendo un seminario con especialistas de primer nivel, examinando las transformaciones internacionales que vienen ocurriendo, desde perspectivas complementarias.

